DARDO GATTI
Poeta adicto al portal
I
POR DIOS (SONETO)
En la plaza del pueblo los secretos
perduran en el banco bajo el pino,
con sus nombres gastados me imagino
corazones flechados e indiscretos
en los viejos maderos ya obsoletos
denuncian un pasado clandestino.
Sufrir en la tortura fue su sino
sin nombres, sin perdón, sin esqueletos.
En la plaza la muerte fue presencia
como fueron amores y deslices.
Los fantasmas de amantes e infelices
en la plaza del pueblo en coincidencia
se mezclan con pasión y con violencia
desangradas por Dios sus cicatrices.
II
EL DIOS ATOLONDRADO (SONETO)
Enterramos el alma en cada muerte
de los seres amados que perdemos,
y acaso ya sin alma volveremos
a esperar de la vida lo que oferte.
El pesar doloroso se convierte
en mortaja ritual que vestiremos,
y en la sombra espantosa en que entraremos
nos lacera esa pena, de tal suerte
que abjuramos de un Dios atolondrado.
Y en medio de sangrantes amasijos
arrojando con odio crucifijos
tantas veces me lo hube preguntado,
¿Cuánto dolió Jesús crucificado?
¿Cuánto duele la muerte de otros hijos?
III
EL DIOS QUE IMAGINAMOS (SONETO)
¿Es que Dios no aborrece la miseria
de buscar el pan diario en la basura?
¿Condena a los infiernos al que abjura
por ver que solo vale la materia?
¿Qué pensó de Jesús cuando en la feria
expulsó a mercaderes con su albura?
¿Y por qué no intervino en la conjura
que lo clavó en la cruz entre la histeria?
No queda voluntad para negarlo
y acaso mi cerebro se delira,
la racional verdad en mi conspira
quizás al intentar simplificarlo,
Hay solo una razón para explicarlo,
el Dios que imaginamos es mentira.
IV
¡HOLA DIOS¡ (SONETO)
¡Hola Dios! aquí estoy ¿Que me sugieres?
¿Que acaso me arrepienta de insultarte?
¿Que me abrace llorando a tu estandarte
implorando la luz de tus poderes?
O que te adore ya hicieres lo que hicieres
para luego que hincado al halagarte
recibiendo castigos de tu parte
me impongas penitencias y deberes.
¡Hola dios! aquí estoy con mi torpeza
En la espera de tu ira vengadora
o quizás tu indulgencia sanadora
al entregarte mi alma en una pieza.
Postrado y con la muerte en mi cabeza
por voluntad expuesta, y pecadora.
V
UFÁNATE (SONETO)
Ordena como a Lázaro que anden
que vean, que se sanen, que respiren,
y en el último instante antes que expiren
los pasos de la muerte los desanden.
Ufánate entre quienes lo demanden,
y cuando del infierno te conspiren
intima a los demonios se retiren
y aplasta las legiones que comanden.
¡Acaba con la guerra! ¿Es demasiado?
fracasaste en la paz que no te asombre,
ya basta de masacres en tu nombre
por la fe sanguinaria del cruzado.
No dejes que en el barro revolcado
en el ruego final, se muera el hombre.
VI
DIOS ES DIOS (SONETO)
Y al final Dios es Dios no cabe duda,
tratemos de aceptar esa evidencia,
dejemos de lidiar con la conciencia
cargándole a Luzbel la desmesura.
Salgamos de la noche más oscura
que ignotos emisarios de la ciencia
intentan al negarnos su existencia
ponerse pretenciosos a su altura.
Él es dueño y señor de lo que existe,
es el libre albedrío su regalo,
y es ajeno de todo lo que es malo,
es la luz que ilumina lo que viste,
es el pan que en la misa te comiste,
y en el garrote vil, ha sido el palo.
VII
SIN LUZ (SONETO)
Se apagará la luz de tu mirada
el día que descubras la mentira,
si en tu mente afiebrada todo gira
sabrás que en el final no existe nada.
Acaso en la razón ya silenciada
envuelto en la amargura de la ira,
percibirás que tu alma se retira
ya inútil de pelear y maltratada.
Y ya en la oscuridad sabrás del odio
de verte con tu obra en inconcluso
y tendrás la conciencia del abuso
en el texto final del episodio.
Y llamarás en vano a tu custodio
que ya no siendo un ángel será intruso.
POR DIOS (SONETO)
En la plaza del pueblo los secretos
perduran en el banco bajo el pino,
con sus nombres gastados me imagino
corazones flechados e indiscretos
en los viejos maderos ya obsoletos
denuncian un pasado clandestino.
Sufrir en la tortura fue su sino
sin nombres, sin perdón, sin esqueletos.
En la plaza la muerte fue presencia
como fueron amores y deslices.
Los fantasmas de amantes e infelices
en la plaza del pueblo en coincidencia
se mezclan con pasión y con violencia
desangradas por Dios sus cicatrices.
II
EL DIOS ATOLONDRADO (SONETO)
Enterramos el alma en cada muerte
de los seres amados que perdemos,
y acaso ya sin alma volveremos
a esperar de la vida lo que oferte.
El pesar doloroso se convierte
en mortaja ritual que vestiremos,
y en la sombra espantosa en que entraremos
nos lacera esa pena, de tal suerte
que abjuramos de un Dios atolondrado.
Y en medio de sangrantes amasijos
arrojando con odio crucifijos
tantas veces me lo hube preguntado,
¿Cuánto dolió Jesús crucificado?
¿Cuánto duele la muerte de otros hijos?
III
EL DIOS QUE IMAGINAMOS (SONETO)
¿Es que Dios no aborrece la miseria
de buscar el pan diario en la basura?
¿Condena a los infiernos al que abjura
por ver que solo vale la materia?
¿Qué pensó de Jesús cuando en la feria
expulsó a mercaderes con su albura?
¿Y por qué no intervino en la conjura
que lo clavó en la cruz entre la histeria?
No queda voluntad para negarlo
y acaso mi cerebro se delira,
la racional verdad en mi conspira
quizás al intentar simplificarlo,
Hay solo una razón para explicarlo,
el Dios que imaginamos es mentira.
IV
¡HOLA DIOS¡ (SONETO)
¡Hola Dios! aquí estoy ¿Que me sugieres?
¿Que acaso me arrepienta de insultarte?
¿Que me abrace llorando a tu estandarte
implorando la luz de tus poderes?
O que te adore ya hicieres lo que hicieres
para luego que hincado al halagarte
recibiendo castigos de tu parte
me impongas penitencias y deberes.
¡Hola dios! aquí estoy con mi torpeza
En la espera de tu ira vengadora
o quizás tu indulgencia sanadora
al entregarte mi alma en una pieza.
Postrado y con la muerte en mi cabeza
por voluntad expuesta, y pecadora.
V
UFÁNATE (SONETO)
Ordena como a Lázaro que anden
que vean, que se sanen, que respiren,
y en el último instante antes que expiren
los pasos de la muerte los desanden.
Ufánate entre quienes lo demanden,
y cuando del infierno te conspiren
intima a los demonios se retiren
y aplasta las legiones que comanden.
¡Acaba con la guerra! ¿Es demasiado?
fracasaste en la paz que no te asombre,
ya basta de masacres en tu nombre
por la fe sanguinaria del cruzado.
No dejes que en el barro revolcado
en el ruego final, se muera el hombre.
VI
DIOS ES DIOS (SONETO)
Y al final Dios es Dios no cabe duda,
tratemos de aceptar esa evidencia,
dejemos de lidiar con la conciencia
cargándole a Luzbel la desmesura.
Salgamos de la noche más oscura
que ignotos emisarios de la ciencia
intentan al negarnos su existencia
ponerse pretenciosos a su altura.
Él es dueño y señor de lo que existe,
es el libre albedrío su regalo,
y es ajeno de todo lo que es malo,
es la luz que ilumina lo que viste,
es el pan que en la misa te comiste,
y en el garrote vil, ha sido el palo.
VII
SIN LUZ (SONETO)
Se apagará la luz de tu mirada
el día que descubras la mentira,
si en tu mente afiebrada todo gira
sabrás que en el final no existe nada.
Acaso en la razón ya silenciada
envuelto en la amargura de la ira,
percibirás que tu alma se retira
ya inútil de pelear y maltratada.
Y ya en la oscuridad sabrás del odio
de verte con tu obra en inconcluso
y tendrás la conciencia del abuso
en el texto final del episodio.
Y llamarás en vano a tu custodio
que ya no siendo un ángel será intruso.
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