Sigan la estrella

Fredmore

Romano Manfre More
Se detienen los astros en su movimiento
para anunciar el prodigioso acontecimiento:

todo un Dios con su potencia y Divinidad
asumió la condición de nuestra humanidad.

Es un dulce niño recién nacido
por los profetas anunciado y prometido.

Es el amor de Dios encarnado,
es el género humano al cielo elevado.

Ya los pastores la luz de la estrella siguieron,
con sus mansos rebaños sus dones ofrecieron.

Ya los sabios de Oriente llegaron,
en señal de adoración se arrodillaron.

La luz de la estrella ilumina su camino,
hasta Dios, su meta, su destino.

Nació entre nosotros un Niño,
frágil y tierno, humano y divino.

Nació entre nosotros, seres mortales,
nos trajo sus dones celestiales.

Sigamos todos hasta el Niño Dios, hasta Belén,
la luz de la estrella ilumine el camino del bien.

Su luz aleja el odio, evita la guerra,
lleva paz y amor en la tierra

a los hombres de buena voluntad
para que siempre sea NAVIDAD
 
No siempre puede ser Navidad.
Porque en la variedad, está el gusto.
Y por lo tanto, diversidad es Amor, y no debemos discriminar a nadie. Ni siquiera a nosotros mismos.
Es decir que también los árboles son únicos y especiales, importantes ( frente al Creador ) y elegidos-justos, en tanto en cuánto, se agraden a sí mismos, y a veces, a los demás. Por ello, el árbol de Navidad acompaña al Belén. Para que recordemos que los reinos animal, vegetal y mineral, forman parte de la Vida.
 

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