Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Sigo preso en las lúgubres noches
de derroches inmensos de fría
poesía yacente en dolores.
Sigo aún sin hallar el consuelo
en el vuelo de tórtolas bellas
ni en estrellas que alumbran sin dueño.
Esta cruda sanción de pensarte
sin tocarte poder me atormenta
pues aumenta y por mi alma se esparce.
Poco tiempo duró lo que fuimos
y vivimos al lado del fuego
en un juego de amores ardidos.
El invierno ha apagado esa llama
y en mi cama senil no perdura
la cordura que a ratos me asalta.
Dormirá tu cabello en sus manos
y hoy lejanos se irán los abrazos
de estos brazos que sólo a ti ataron.
de derroches inmensos de fría
poesía yacente en dolores.
Sigo aún sin hallar el consuelo
en el vuelo de tórtolas bellas
ni en estrellas que alumbran sin dueño.
Esta cruda sanción de pensarte
sin tocarte poder me atormenta
pues aumenta y por mi alma se esparce.
Poco tiempo duró lo que fuimos
y vivimos al lado del fuego
en un juego de amores ardidos.
El invierno ha apagado esa llama
y en mi cama senil no perdura
la cordura que a ratos me asalta.
Dormirá tu cabello en sus manos
y hoy lejanos se irán los abrazos
de estos brazos que sólo a ti ataron.