Évano
Libre, sin dioses.
Silba tu canción desesperada
viento que me arrastras al abismo
en tus cielos grises desplomados.
Llévame en tus brazos hasta el fin
de todos los mundos que devastas
y arrójame luego a la hojarasca
que vuela en tus nubes destrozadas.
Silba y abre y rompe los castillos
construidos en aires de la infancia.
Derruye a tu paso las banderas
que hondean rojinegras el abismo
y adoran los diablos del fascismo.
¡Silba tu canción desesperada
viento de valles y montañas!
¡Revienta los pilares de la tierra,
que no se establezcan miserables!
No dejes que Europa sea negra,
negra como trajes y corbatas.
Que no sea el pueblo la hojarasca
revoloteando entre huracanes
que aprovechan estos animales.
Silba tu canción desesperada
viento que resurges de las almas
del pueblo que pisan los avaros,
que yo te abriré mis brazos libres
aunque ulule en ti la misma muerte.
 
 
viento que me arrastras al abismo
en tus cielos grises desplomados.
Llévame en tus brazos hasta el fin
de todos los mundos que devastas
y arrójame luego a la hojarasca
que vuela en tus nubes destrozadas.
Silba y abre y rompe los castillos
construidos en aires de la infancia.
Derruye a tu paso las banderas
que hondean rojinegras el abismo
y adoran los diablos del fascismo.
¡Silba tu canción desesperada
viento de valles y montañas!
¡Revienta los pilares de la tierra,
que no se establezcan miserables!
No dejes que Europa sea negra,
negra como trajes y corbatas.
Que no sea el pueblo la hojarasca
revoloteando entre huracanes
que aprovechan estos animales.
Silba tu canción desesperada
viento que resurges de las almas
del pueblo que pisan los avaros,
que yo te abriré mis brazos libres
aunque ulule en ti la misma muerte.
 
 
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