lucianoquilmes
Poeta asiduo al portal
Es de noche
la angustia aturde
Y el silencio circular
a través del pecho
se escapa en largo suspiro
como horas muertas
clavadas en el cuerpo.
El hermoso terror del después del amor
vino con sus manos manchadas de sangre,
y en reverencia tome mi sien con las manos
me invadió de inmediato ,el gusto metálico en la boca
el de una suma inmensa de existencias
y corazones despedazados
Sentí su susurro proveniente de mas alla de toda estrella
-un furor es infierno, un amor puede ser exquisito-
Mire hacia arriba persistente e inevitable
como quien busca consuelo en las alturas
en la negra alma del espacio.
Me sumergí en recuerdos
con muda desesperanza,
un cuadro cual desolación marítima
me hizo llevar los codos sobre las rodillas
y cercenar de a uno momentos contigo,
que me miraban felices sobre sus cimientos.
Alejado ya de mi espíritu poético
atesore el tiempo de los buenos tiempos,
clavando la mirada en la pared
trepe en la neblina oblicua de mis pensamientos
y sentí el frio , la sed inalcanzable.
Me propuse tan mío como tuyo
Con la carne paralizada de fuegos internos
por luchas imbatibles
y entendí la paradoja del amor
en sus embestidas mas feroces
con dos palabras insistentes
-te necesito
Y una voz suave que decía
-adios.
la angustia aturde
Y el silencio circular
a través del pecho
se escapa en largo suspiro
como horas muertas
clavadas en el cuerpo.
El hermoso terror del después del amor
vino con sus manos manchadas de sangre,
y en reverencia tome mi sien con las manos
me invadió de inmediato ,el gusto metálico en la boca
el de una suma inmensa de existencias
y corazones despedazados
Sentí su susurro proveniente de mas alla de toda estrella
-un furor es infierno, un amor puede ser exquisito-
Mire hacia arriba persistente e inevitable
como quien busca consuelo en las alturas
en la negra alma del espacio.
Me sumergí en recuerdos
con muda desesperanza,
un cuadro cual desolación marítima
me hizo llevar los codos sobre las rodillas
y cercenar de a uno momentos contigo,
que me miraban felices sobre sus cimientos.
Alejado ya de mi espíritu poético
atesore el tiempo de los buenos tiempos,
clavando la mirada en la pared
trepe en la neblina oblicua de mis pensamientos
y sentí el frio , la sed inalcanzable.
Me propuse tan mío como tuyo
Con la carne paralizada de fuegos internos
por luchas imbatibles
y entendí la paradoja del amor
en sus embestidas mas feroces
con dos palabras insistentes
-te necesito
Y una voz suave que decía
-adios.