Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hasta el eco de su voz,
el rumor de sus pasos,
ha desaparecido en
ese vértigo de distancia,
despeñadero de ausencias
en que se ha convertido su silencio.
Hasta el aroma de su cuerpo,
la fragancia de su aliento,
el olor tierno que brotaba
de su pecho y llenaba todo
de aquella presencia que
hoy anhelo, se ha ido
a confines desconocidos.
Tiempo de penurias,
de soledades como eras vacías,
como campos yermos,
almas en barbecho.
Silencio. Ha enmudecido
la música de las esferas.
Un absoluto de nada,
espeso, que llena espacios
y te aleja, cada vez más,
terribles muros de silencio.
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