Ella se alejaba más y más,
como una hoja en la brisa del otoño.
Pero nada dijimos.
La verdad es que
nunca supimos encontrarnos,
así, desde adentro,
caminando, juntos,
oteando el horizonte.
Consumimos el tiempo
mirándonos los pasos,
las piedras del camino
los pozos, los tropiezos,
y fueron tantas
las veces que caímos,
heridos, así,
de apegada distancia,
sofocados de encierro,
de juicio y de tristeza...
Fue tan inevitable aquél silencio,
que guardamos adioses
en las manos.
Cuando las hojas se repiten
en los días,
un viento se las lleva,
y nadie se hace cargo.
como una hoja en la brisa del otoño.
Pero nada dijimos.
La verdad es que
nunca supimos encontrarnos,
así, desde adentro,
caminando, juntos,
oteando el horizonte.
Consumimos el tiempo
mirándonos los pasos,
las piedras del camino
los pozos, los tropiezos,
y fueron tantas
las veces que caímos,
heridos, así,
de apegada distancia,
sofocados de encierro,
de juicio y de tristeza...
Fue tan inevitable aquél silencio,
que guardamos adioses
en las manos.
Cuando las hojas se repiten
en los días,
un viento se las lleva,
y nadie se hace cargo.
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