Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
todas tus voces; la de amor
que ya casi no recuerdo,
la de las promesas que regaban
como agua los mañanas que nunca
nos llegaron; aquellas tan conmovedoras
que decían tengo frío después de abrasarnos
como pira,
cual hoguera,
como última noche antes del final sin juicio,
la oración que se escurría de tus labios
y que perturbaba a dios que nos miraba
a través de una rendija cuando fraguábamos
hacernos el amor después de haberlo terminado,
la que aún detesto y convocaba en mis oídos
a todos los silencios y a la muerte envuelta
en lluvia atrás del cristal de la ventana,
... la de agua pan y carcajada,
la que ya he olvidado y reinvento en cada verso
que aunque grita no se escucha, la que está
escrita al derecho y al revés sobre tu espalda
en ese idioma subversivo que usábamos previo
al beso a la caricia al encuentro al sexo
y perfumaba todo el aire de mi aliento,
la que dijo adiós y luego punto..,
la que extraño y otras más
que no repetiré si no hay luna,
todas tus voces, desamor, convergen en un punto,
se amalgaman, se funden, hieren como astillas
en la voz de auxilio de todos mis silencios…
Due 06.12.12 en un anoche en la que el alma del reloj amenaza al silencio...
Nota 1 el amor no duele, lo que duele es que no le amen a uno como uno quiere.
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