Siluetas a un porteño

Darkshade

Poeta adicto al portal

Rasgando las paredes y el asfalto,
oliendo el piso de las manzanas
en tanto la cuerda su pescuezo retuerce
ahogándose en los cristales del llanto.
Un navío, tu atardecer de risa;

un espanto, antes de levar anclas.
Sonando las piezas a contra reloj,
disparando angustias, somnolientas calmas.
... Y el sigilo de tus brazos,
los mareos de tu lengua,

los sospechosos vómitos de tus poros
-que aún olvido, mientras duermen-
como pesas ligeras tras pestañas decadentes,
como esperanzas entre los pellejos del sol...
¿Se queman? o ¿nos queman?

Podemos ir quedando ciegos
o salir corriendo,
antes de la sangre del asfalto,
antes que se derrumben las paredes...



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Poema dedicado a Philosophus; quien inspiró estos precipitados versos.
 
Rasgando las paredes y el asfalto,
oliendo el piso de las manzanas
en tanto la cuerda su pescuezo retuerce
ahogándose en los cristales del llanto.
Un navío, tu atardecer de risa;
un espanto, antes de levar anclas.
Sonando las piezas a contra reloj,
disparando angustias, somnolientas calmas.
... Y el sigilo de tus brazos,
los mareos de tu lengua,
los sospechosos vómitos de tus poros
-que aún olvido, mientras duermen-
como pesas ligeras tras pestañas decadentes,
como esperanzas entre los pellejos del sol...
¿Se queman? o ¿nos queman?
Podemos ir quedando ciegos
o salir corriendo,
antes de la sangre del asfalto,
antes que se derrumben las paredes...


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Poema dedicado a Philosophus; quien inspiró estos precipitados versos.


Vaya, si que te ha inspirado Philo y aunque sean precipitados te quedaron estupendos.
Un placer leerte querida Darks
Estrellas y besos:::hug:::
 
Rasgando las paredes y el asfalto,
oliendo el piso de las manzanas
en tanto la cuerda su pescuezo retuerce
ahogándose en los cristales del llanto.
Un navío, tu atardecer de risa;
un espanto, antes de levar anclas.
Sonando las piezas a contra reloj,
disparando angustias, somnolientas calmas.
... Y el sigilo de tus brazos,
los mareos de tu lengua,
los sospechosos vómitos de tus poros
-que aún olvido, mientras duermen-
como pesas ligeras tras pestañas decadentes,
como esperanzas entre los pellejos del sol...
¿Se queman? o ¿nos queman?
Podemos ir quedando ciegos
o salir corriendo,
antes de la sangre del asfalto,
antes que se derrumben las paredes...


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Poema dedicado a Philosophus; quien inspiró estos precipitados versos.



El tiempo precipitado
en el espacio de la ciudad,
desespera.
Felicitaciones, estrellas y un saludo cordial.


 

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