abcd
Poeta adicto al portal
Tu pupila izquierda es hermosa,
la derecha también.
En la izquierda duerme el clima,
y el otoño es hembra feliz
de un verano celoso y culpable de serlo.
En la derecha se ocultan otras vidas,
anémonas, libélulas,
pequeñas guirnaldas de luz
y dulces bastones de chocolate
que tienen frío y ríen su sabor.
Tu mano izquierda es hermosa,
la derecha también.
En la izquierda hay ventanas y ríos,
los hombres beben y miran paraísos
mientras la derecha hace de cuna,
refugio,
y abismo para las otras esperanzas
esas que tienen que ver con la amistad,
la agonía
y el fruto que es desorden de la melancolía.
Tus dos pies son hermosos,
uno tropieza,
el otro corre hasta ser cota del sol.
Uno se hace piedra y llora licor,
el otro forma un túnel
para las rosas que pierden su color.
Vos, sos hermosa. Suave brisa,
mujer de hilo, luna y llena de angustiosa bondad.
Yo tengo miedo,
se que un día voy a resquebrajar tu hermosura
con valles de pensamientos tristes.
Te quiero lejos
y dentro de mis brazos.
Te quiero para jugar a la vida,
para perder, ganar,
para ser un columpio y desnudar toboganes,
para mentirnos con ajedrez de poesía,
para sernos escudo
y espada contra dragones sin sueños.
Te quiero blanda y gigante,
con el cuerpo húmedo de mañanas en tu nombre
y con la floripondia en el seno de una promesa nueva,
mutua,
mía,
tuya.
Te quiero,
paligenesia de nuestro amor-amistad-amor.
Sobredosis malsana de alma,
manzana y cristal del dolor.
Yo si te quiero
aún con la risa rota,
aunque no me quieras escuchar,
aunque se doble una uña
y las siluetas de sombras se ensanchen.
Y te quiero verde,
roja,
envuelta en lágrimas
o de la mano de un alguien sin yo.
Y si dueles,
y si solo me vas a abrir en mil,
y si solo vas a respirar de mi el recuerdo del olvido
también sera hermosa mi forma de quererte.
Dejo mi ego, lo acabo de escupir para vos,
me he vuelto simple, humano,
mi capa de antiguo soñador se ha hecho trizas
y ha renacido en tu dulce voz.
Quiero escucharte cantar, si,
luego ver mermelada en tus labios,
y sentir que cada gota de nuestra lluvia interior
se disuelve para hacernos crecer con fe.
Te quiero. Y es algo que me cuesta aceptar,
lo interpreto con palabras,
no así con los gestos,
vos te estas moviendo todo el tiempo
y quieta, y en movimiento te ves hermosa.
No aguanto, debo fingir mi salvación ulterior:
"Disnea y apocalipsis,
contemplación del cielo vertical.
El desvelo cubre sindéresis,
la apropiación de una verdad
suele desdibujar la piedad en orden, en soledad"
Ahí no me quiero, cuando te confundo,
cuando dejo que el arbolario sea un escarpín de inspiración sosa.
Pero si te quiero en el ruido de las cosas,
en el silencio de tu respuesta vacía
y en ese resto de vida que nos queda
para calmarnos, para hablar en un lenguaje enfermo
que no sabrá de besos ni caricias pero es nuestro, muy, muy nuestro.
Tu pupila izquierda es hermosa,
la derecha también.
Es toda la eternidad que necesito, uno, tan solo uno de tus instantes.
la derecha también.
En la izquierda duerme el clima,
y el otoño es hembra feliz
de un verano celoso y culpable de serlo.
En la derecha se ocultan otras vidas,
anémonas, libélulas,
pequeñas guirnaldas de luz
y dulces bastones de chocolate
que tienen frío y ríen su sabor.
Tu mano izquierda es hermosa,
la derecha también.
En la izquierda hay ventanas y ríos,
los hombres beben y miran paraísos
mientras la derecha hace de cuna,
refugio,
y abismo para las otras esperanzas
esas que tienen que ver con la amistad,
la agonía
y el fruto que es desorden de la melancolía.
Tus dos pies son hermosos,
uno tropieza,
el otro corre hasta ser cota del sol.
Uno se hace piedra y llora licor,
el otro forma un túnel
para las rosas que pierden su color.
Vos, sos hermosa. Suave brisa,
mujer de hilo, luna y llena de angustiosa bondad.
Yo tengo miedo,
se que un día voy a resquebrajar tu hermosura
con valles de pensamientos tristes.
Te quiero lejos
y dentro de mis brazos.
Te quiero para jugar a la vida,
para perder, ganar,
para ser un columpio y desnudar toboganes,
para mentirnos con ajedrez de poesía,
para sernos escudo
y espada contra dragones sin sueños.
Te quiero blanda y gigante,
con el cuerpo húmedo de mañanas en tu nombre
y con la floripondia en el seno de una promesa nueva,
mutua,
mía,
tuya.
Te quiero,
paligenesia de nuestro amor-amistad-amor.
Sobredosis malsana de alma,
manzana y cristal del dolor.
Yo si te quiero
aún con la risa rota,
aunque no me quieras escuchar,
aunque se doble una uña
y las siluetas de sombras se ensanchen.
Y te quiero verde,
roja,
envuelta en lágrimas
o de la mano de un alguien sin yo.
Y si dueles,
y si solo me vas a abrir en mil,
y si solo vas a respirar de mi el recuerdo del olvido
también sera hermosa mi forma de quererte.
Dejo mi ego, lo acabo de escupir para vos,
me he vuelto simple, humano,
mi capa de antiguo soñador se ha hecho trizas
y ha renacido en tu dulce voz.
Quiero escucharte cantar, si,
luego ver mermelada en tus labios,
y sentir que cada gota de nuestra lluvia interior
se disuelve para hacernos crecer con fe.
Te quiero. Y es algo que me cuesta aceptar,
lo interpreto con palabras,
no así con los gestos,
vos te estas moviendo todo el tiempo
y quieta, y en movimiento te ves hermosa.
No aguanto, debo fingir mi salvación ulterior:
"Disnea y apocalipsis,
contemplación del cielo vertical.
El desvelo cubre sindéresis,
la apropiación de una verdad
suele desdibujar la piedad en orden, en soledad"
Ahí no me quiero, cuando te confundo,
cuando dejo que el arbolario sea un escarpín de inspiración sosa.
Pero si te quiero en el ruido de las cosas,
en el silencio de tu respuesta vacía
y en ese resto de vida que nos queda
para calmarnos, para hablar en un lenguaje enfermo
que no sabrá de besos ni caricias pero es nuestro, muy, muy nuestro.
Tu pupila izquierda es hermosa,
la derecha también.
Es toda la eternidad que necesito, uno, tan solo uno de tus instantes.
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