Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

Fatigado de andar en el agobio,
sepultando una vez más su odisea
sigue con soledad la niña fea,
pienso que debe entrar al manicomio.
Como loco cazando al unicornio
que solo por su mente se pasea,
echando a su costado la tarea,
cansado de vivir con su demonio.
Pasando el fuerte peso por sus hombros
de los años que pasó siempre fuera
solitario, ermitaño en la pradera,
arrastrando su vida como escombro.
Muere viejo en silencio, sin asombro,
sin amor, en soledad, sin bandera.