nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Mis manos con ternura se deslizan
y alcanzan en tu cuerpo calentura
perdiendo con razón la compostura
al ver como mis roces ya te hechizan.
Delirios desatamos en el lecho
y ardientes revolcones de pasión,
dejando sin probar cada porción
sintiendo tus caricias en mi pecho.
No hay freno para todo ese placer,
la llama sin control está encendida
y todo tu elixir está en subida
saciando mi deseo de mujer.
Ardiendo de pasión me moriría
con besos, tus susurros y jadeos,
mis labios desatando los deseos
que guardan el secreto de tu hombría.
Y como una diablesa lo prometo
llegar hasta la gloria con tus alas,
sensuales movimientos me señalas
al darte mis sentires por completo.
Tere B.O
17-01-2014