Sin dios, sin gloria y sin ti (ovillejo)

Por ti dije a Dios adiós:
sin dios;
de tu amor hice mi historia,
sin gloria;
para, al fin, ¡pobre de mí!,
sin ti

quedarme cuando advertí
que me ponías los cuernos.
Y ahora peno en los infiernos
sin dios, sin gloria y sin ti.

Felicitaciones Francisco,
por tan refinado logro,
como este ovillejo.
Aunque hayas quedado sin dios,
sin gloria y sin ella.
Muy compleja su concreción, presumo.
Debería probar a ver que pasa.
Un abrazo y estrellas,
edelabarra
 
Felicitaciones Francisco,
por tan refinado logro,
como este ovillejo.
Aunque hayas quedado sin dios,
sin gloria y sin ella.
Muy compleja su concreción, presumo.
Debería probar a ver que pasa.
Un abrazo y estrellas,
edelabarra

Gracias, Eduardo. El ovillejo, cuyo mayor y mejor cultivador (al menos que yo conozca) fue Miguel de Cervantes, que incluyó alguno en el propio "Ingenioso hidalgo", es una décima de apariencia sencilla y estructura realmente compleja.

La rima es rigurosamente consonante. Se inicia con tres pareados de pie quebrado (octosílabo + trisílabo) y les sigue una redondilla. Pero las dificultades no acaban aquí sino que las verdaderas son las dos siguientes:
1) La redondilla hereda rima del último pareado;
2) El último verso de la redondilla y del poema se forma, obligatoriamente, mediante la unión en su orden de los tres pies quebrados de los pareados iniciales, aunque en esta operación se admiten ligeros retoques para ajustar las 3x3=9 sílabas a las ocho del octosílabo.​

Un abrazo,
 
Curiosa figura que me saca un paso más de mi ignorancia.

En cuanto a tu ovillejo, qué decir, sino que sigues demostrando ser un genio componiendo poemas a la antigua usanza.

Agradeciendo una vez más tu presencia en este loco portal de letras y de otros asuntos menos sutiles, te mando un gran abrazo.
 
Francisco:
He encontrado este semi ovillejo
de Quevedo,
que a mi criterio es muy bueno,
aunque los pies quebrados
son pentasílabos,
a más de alguna licencia en la última línea.

Don José de Pimentel,
(aquí entra él),
Unos versos me pidió,
(aquí entro yo),
Para Bernarda la bella,
(aquí entra ella),

y está tan fatal mi estrella,
en esto de discurrir,
que no encuentro que decir,
ni de él, ni de mí, ni de ella !

Quevedo

Un abrazo,
edelabarra
 
Curiosa figura que me saca un paso más de mi ignorancia.

En cuanto a tu ovillejo, qué decir, sino que sigues demostrando ser un genio componiendo poemas a la antigua usanza.

Agradeciendo una vez más tu presencia en este loco portal de letras y de otros asuntos menos sutiles, te mando un gran abrazo.

Gracias, Eduardo (Flores). Nunca había hecho ningún ovillejo, y se me ocurrió probar, con arreglo a los cánones. Y ahí dejé eso. Gracias por tus amables palabras. Un abrazo,
 
Francisco:
He encontrado este semi ovillejo
de Quevedo,
que a mi criterio es muy bueno,
aunque los pies quebrados
son pentasílabos,
a más de alguna licencia en la última línea.

Don José de Pimentel,
(aquí entra él),
Unos versos me pidió,
(aquí entro yo),
Para Bernarda la bella,
(aquí entra ella),

y está tan fatal mi estrella,
en esto de discurrir,
que no encuentro que decir,
ni de él, ni de mí, ni de ella !

Quevedo

Un abrazo,
edelabarra

Muy interesante, y por supuesto muy bueno, ese ovillejo de Quevedo que me aportas. Y esto me provoca una reflexión sobre este tipo de estrofa:

Yo no lo llamaría semi-ovillejo sino ovillejo con todos los derechos, ya que lo principal, para mí, del ovillejo: la herencia de rima del último pareado por la redondilla y, sobre todo, la formación del último verso con elementos de los pies quebrados, en su orden, se cumple perfectamente.

En cuanto a que los quebrados sean aquí pentasílabos y no trisílabos, como en la mía, y más que como en la mía, como en la más conocida, la de Cervantes en El Quijote:

¿Quién menoscaba mis bienes?
Desdenes.
Y ¿quién aumenta mis duelos?
Los celos.
Y ¿quién prueba mi paciencia?
Ausencia.
De este modo, en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza
desdenes, celos y ausencia.

MIGUEL DE CERVANTES

En cuanto a que los quebrados sean en Quevedo pentasílabos no menoscaba su ovillejo, ya que, según la definición de ovillejo que da Domínguez Caparrós en su Diccionario de Métrica sería: estrofa de diez versos compuesta de la siguiente forma: tres pareados de octosílabo y quebrado …, es decir, versos de menor longitud que el octosílabo, para lo que vale tanto el trisílabo como el pentasílabo. Lo cual no quiere decir que no tenga consecuencias importantes para el cumplimiento de la condición principal del ovillejo: la formación del último octosílabo por unión, en su orden, de los tres pies quebrados. Aquí siempre resulta obligado hacer pequeñas adaptaciones, que en el caso de los trisílabos serán mínimas, y en el de los pentasílabos serán severas.

En efecto, si los quebrados son trisílabos tendremos por unión de los mismos 3 x 3 = 9 sílabas, que habremos de reducir a 8.

- ¿Cómo lo hizo Cervantes? Así: desdenes + los celos + ausencia = desdenes, celos y ausencia, es decir, elimina el artículo delante de celos y tenemos 8. La introducción de la conjunción y no cambia nada porque se une en sinalefa al principio del pie final.​
- ¿Cómo lo hago yo? Asi: sin dios + sin gloria + sin ti = sin dios, sin gloria y sin ti. Y no hace falta hacer nada porque sin dios separadamente, al acabar en aguda, tiene 3 sílabas pero a principio de verso, como no se aplica la regla de agudas, que solo tiene vigencia fin de verso, ¡solo tiene 2 ¡Voila!​

Pero Quevedo lo tiene más complicado, al ser sus pies pentasílabos le resultan 3 x 5 = 15 sílabas, que sigue teniendo que reducir a 8, para lo que le sobran 7. ¡Demasiado!

- ¿Cómo lo hace Quevedo? Realmente no une los pies iniciales: aquí entra él + aquí entro yo + aquí entra ella, que es lo clásico del ovillejo, pero que le daría 12 sílabas, por las sinalefas, sino que toma la esencia conceptual de los mismos: los pronombres él, yo, ella, los cambia de caso (de nominativo a genitivo) y con genial artificio nos coloca el resultado: ni de él, ni de mí, ni de ella, octosílabo que a mi entender no desvirtúa la esencia del ovillejo de formar el verso final basándose al menos conceptualmente en el contenido de los tres pies quebrados.​

Una larga digresión para un tema precioso de métrica. Gracias por tu indagación, Eduardo. Creo que hay un ovillejo en el don Juan Tenorio de Zorrilla, pero no lo conozco; realmente la nómina de ovillejos es muy corta.

Un abrazo,
 
Le agradezco todo lo expuesto en su página.
Yo no conocía esta forma exquisita e ingeniosa
de versar. Así, pues, he aprendido algo nuevo
y me tienta la idea de probar.
Es un gran honor poder compartir con usted
los múltiples caminos de la métrica.

Un abrazo.
Oscar
 
Oscar Distéfano;868101 dijo:
Le agradezco todo lo expuesto en su página.
Yo no conocía esta forma exquisita e ingeniosa
de versar. Así, pues, he aprendido algo nuevo
y me tienta la idea de probar.
Es un gran honor poder compartir con usted
los múltiples caminos de la métrica.

Un abrazo.
Oscar

Es una estrofa poco habitual. Se conoce más que todo por varias de ellas que Miguel de Cervantes incluyó en su Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, aunque Eduardo de la Barra aportó otra de Quevedo. No deja de tener su gracia.

Un abrazo, Oscar
 
Voy a pasar mucho tiempo leyendo en este foro creo. Me gustó mucho lo que he leído de vos Francisco.
Un abrazo,
Nicolai
 
me hago presente en sus versos
recorriéndolos con gran esmero
Pues su pluma de es de gran calibre
haciendo feliz a mi pupila
a leer tus magistrales líneas

Un placer leerlo siempre.

Besos,
 
Con estos versos se aprende y, sobre todo, se siente.
Gracias por tu poesía.
Besos y estrellas todas,:::hug:::
 
Por ti dije a Dios adiós:
sin dios;
de tu amor hice mi historia,
sin gloria;
para, al fin, ¡pobre de mí!,
sin ti

quedarme cuando advertí
que me ponías los cuernos.
Y ahora peno en los infiernos
sin dios, sin gloria y sin ti.


No sé si me gustó más el ovillejo o la explicación que le dió a edelabarra, la melodía del ovillejo me fascina, no entiendo porque es tan poco usado (o seré yo que no sé donde hallarlos).
Aplausos y estrellas.
 
No sé si me gustó más el ovillejo o la explicación que le dió a edelabarra, la melodía del ovillejo me fascina, no entiendo porque es tan poco usado (o seré yo que no sé donde hallarlos).
Aplausos y estrellas.

En este taller se han puesto varios. Eduardo de la Barra es un auténtico especialista de este tipo de composición tan cervantina, ya que "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha" incluye algunos.

Gracias y un saludo,
 
Por ti dije a Dios adiós:
sin dios;
de tu amor hice mi historia,
sin gloria;
para, al fin, ¡pobre de mí!,
sin ti

quedarme cuando advertí
que me ponías los cuernos.
Y ahora peno en los infiernos
sin dios, sin gloria y sin ti.


Amigo Francisco... es un gozo... un placer... ir descubriendo tus poemas. Un abrazo y mis deseos de que la inspiracion te acompañe siempre, siempre.... SIEMPRE.


ferdorta
 
Por ti dije a Dios adiós:
sin dios;
de tu amor hice mi historia,
sin gloria;
para, al fin, ¡pobre de mí!,
sin ti

quedarme cuando advertí
que me ponías los cuernos.
Y ahora peno en los infiernos
sin dios, sin gloria y sin ti.

Me ha gustado mucho leerte
Me ha parecido muy irónico este poema y poco más tengo que añadir frente a una genialidad como ésta.
Un abrazo
Joan
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba