Excluyendo por decisión de locos el prosódico inicio del guiso griego, en expulsión del tronco por deseo vehemente y consciente, se estriñe el verso en demente giro, destruyendo los cielos que rompen su iris.
Quien busque romper lo monótono percibe el riesgo inminente del tropiezo bélico con retos predispuestos, junto con un dolor de vientre que en inoportuno brinco despide todo sueño.
Nos duelen los incisivos y el rostro por recibir los golpes del destino que presto e indiferente oprime los cuellos sin detenerse con el color rojo en frentes y pómulos.
El excluir pequeño signo de los renglones, es sin temor de tropiezo, un dolor de esqueleto y en el cerebro.
Quien busque romper lo monótono percibe el riesgo inminente del tropiezo bélico con retos predispuestos, junto con un dolor de vientre que en inoportuno brinco despide todo sueño.
Nos duelen los incisivos y el rostro por recibir los golpes del destino que presto e indiferente oprime los cuellos sin detenerse con el color rojo en frentes y pómulos.
El excluir pequeño signo de los renglones, es sin temor de tropiezo, un dolor de esqueleto y en el cerebro.
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