SIN ENTRADAS, SIN SALIDAS
Se despierta la ciudad
con sus ruidos y sonidos
y el olor a cigarrillo
mezclado con el café;
el andar apresurado
de las madres y los niños
con el sueño y el cansancio
que nos deja la rutina.
Los pies arrastran el polvo
la angustia de un nuevo día
el hambre aún no saciada
de labrarnos un destino,
cada quien con sus problemas
cada uno con sus penas
buscando alguna respuesta,
buscando alguna razón.
Se van llenando las calles
con el humo, con la gente,
con los autos y las motos
avanzando lentamente;
es una larga jornada
no hay principio, ni final
sólo el sol quemando el rostro
mostrando esta realidad!!!
En calles sucias y oscuras
hombres y perros pelean
hurgando entre la basura
cada quien busca su presa
y actuando por el instinto
importa es sobrevivir
no hay leyes en la ciudad,
ni justicia, ni libertad.
Los árboles caen al suelo
los buitres siempre al acecho
encima del que ha caído,
vencido, casi sin fuerzas,
cansando, sangrando herido,
los miran pero no hay
más que un gesto de desprecio
no existe la compasión
la ciudad no se detiene,
la ciudad indiferente
continúa su camino.
La ciudad no discrimina
a los pobres de los ricos
no consume por igual
no distingue el bien y el mal;
algunos ríen aún
sin saber lo que le espera
otros avanzan con prisa
sin saber adónde van.
La ciudad…¿Nos pertenece?
quién es dueño del concreto
que encierra en su indiferencia
las ilusiones añejas;
y no es el paso del tiempo
lo que causa esta agonía
es vivir en este encierro,
sin entradas, sin salidas…
Se despierta la ciudad
con sus ruidos y sonidos
y el olor a cigarrillo
mezclado con el café;
el andar apresurado
de las madres y los niños
con el sueño y el cansancio
que nos deja la rutina.
Los pies arrastran el polvo
la angustia de un nuevo día
el hambre aún no saciada
de labrarnos un destino,
cada quien con sus problemas
cada uno con sus penas
buscando alguna respuesta,
buscando alguna razón.
Se van llenando las calles
con el humo, con la gente,
con los autos y las motos
avanzando lentamente;
es una larga jornada
no hay principio, ni final
sólo el sol quemando el rostro
mostrando esta realidad!!!
En calles sucias y oscuras
hombres y perros pelean
hurgando entre la basura
cada quien busca su presa
y actuando por el instinto
importa es sobrevivir
no hay leyes en la ciudad,
ni justicia, ni libertad.
Los árboles caen al suelo
los buitres siempre al acecho
encima del que ha caído,
vencido, casi sin fuerzas,
cansando, sangrando herido,
los miran pero no hay
más que un gesto de desprecio
no existe la compasión
la ciudad no se detiene,
la ciudad indiferente
continúa su camino.
La ciudad no discrimina
a los pobres de los ricos
no consume por igual
no distingue el bien y el mal;
algunos ríen aún
sin saber lo que le espera
otros avanzan con prisa
sin saber adónde van.
La ciudad…¿Nos pertenece?
quién es dueño del concreto
que encierra en su indiferencia
las ilusiones añejas;
y no es el paso del tiempo
lo que causa esta agonía
es vivir en este encierro,
sin entradas, sin salidas…