BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
No he venido aquí
para remendar catecismos.
Soy hijo de mis vísceras.
No he llegado para calentar el cuerpo
con falsas dádivas, ni
con sucias
esperanzas, lleno las manos: sé que
lo que nace,
nace muerto. Pero
todo lo muerto, se encarga
de reproducirse de nuevo.
Mi corazón enteco, siembra
fósiles en las avenidas, medito
y me medita: cojo mi rabia y
parto hacia mañana.
Como en un desierto, sólo
la luz me acompaña.
Y dejo cadáveres de vacas
y excrementos, en los portales.
Como un trampero, muero
por habitar mi cabaña, y me encierro.
©
para remendar catecismos.
Soy hijo de mis vísceras.
No he llegado para calentar el cuerpo
con falsas dádivas, ni
con sucias
esperanzas, lleno las manos: sé que
lo que nace,
nace muerto. Pero
todo lo muerto, se encarga
de reproducirse de nuevo.
Mi corazón enteco, siembra
fósiles en las avenidas, medito
y me medita: cojo mi rabia y
parto hacia mañana.
Como en un desierto, sólo
la luz me acompaña.
Y dejo cadáveres de vacas
y excrementos, en los portales.
Como un trampero, muero
por habitar mi cabaña, y me encierro.
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