Sin fuego que atender. Soneto.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Sin fuego que atender de nada valen

las ganas de adorar, el sentimiento

que alienta el corazón, milagro al viento,

cuidando que mis sueños no desalen.


No quiero que las lágrimas me talen

los ojos anegando mi sustento,

mojando con angustias el momento

en que las cosas bellas no me salen.


Sin fuego ya no quiero, ya no quiero,

poemas que escribir, no andar a oscuras,

cabeza que amueblar, llegar primero,


luchar por darle un palmo a mis alturas

o arder por incendiar el aguacero,

o amar sin desandarme en conjeturas.
 
Sin fuego que atender de nada valen

las ganas de adorar, el sentimiento

que alienta el corazón, milagro al viento,

cuidando que mis sueños no desalen.


No quiero que las lágrimas me talen

los ojos anegando mi sustento,

mojando con angustias el momento

en que las cosas bellas no me salen.


Sin fuego ya no quiero, ya no quiero,

poemas que escribir, no andar a oscuras,

cabeza que amueblar, llegar primero,


luchar por darle un palmo a mis alturas

o arder por incendiar el aguacero,

o amar sin desandarme en conjeturas.
¡¡¡Impresionante!!! Siempre me han resultado de una brillantez enorme tus sonetos, estimado compañero. Contestar semejante alarde de arte es difícil. Por ello le pediré ayuda a Antonio Machado que escribió lo siguiente para Juan Ramón Jiménez y yo suscribo estos versos que te dedico

El poeta es jardinero. En sus jardines
corre sutil la brisa
con livianos acordes de violines,
llanto de ruiseñores,
ecos de voz lejana y clara risa
de jóvenes amantes habladores.

Recibe mi abrazo desde la admiración.
 

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