Lírico.
Exp..
Sin ganas
Aunque lo escriba
una y mil veces,
no acabo de entenderlo,
ya sabéis, esta locura
de sabernos mortales
y estar sólos, cada uno
encarando su propio
destino, a secas.
Es una especie
de sálvese quien pueda,
pero sin salvamento,
ni nada parecido.
Estamos muy jodidos,
y aunque lo escriba
una y mil veces,
me sigo dando
esta misma respuesta
que es pregunta de nuevo,
pescadilla mordiendo
su cola, estúpida
espiral del absurdo
a que venimos. Sólo
cabe tratar
arrancarle belleza
a este desierto
de tedio. Baudelaire
tenía toda la razón del mundo.
Pensamos que el amor
haya podido, quizás,
valer la pena
del peaje. Y así
nos vamos,
poco a poco, con miedo
de la muerte, que tiene
paciencia. Nos espera
tranquila, negra, echada
sobre un montón de huesos
de antepasados nuestros.
Y todavía
hay quien pretende
el consuelo final
de romper con su hastío.
No sé, supongo
que nos tocó vivir
un mundo amargo,
sin Dios, ni fé,
ni ganas de tirar hacia adelante.
Aunque lo escriba
una y mil veces,
no acabo de entenderlo,
ya sabéis, esta locura
de sabernos mortales
y estar sólos, cada uno
encarando su propio
destino, a secas.
Es una especie
de sálvese quien pueda,
pero sin salvamento,
ni nada parecido.
Estamos muy jodidos,
y aunque lo escriba
una y mil veces,
me sigo dando
esta misma respuesta
que es pregunta de nuevo,
pescadilla mordiendo
su cola, estúpida
espiral del absurdo
a que venimos. Sólo
cabe tratar
arrancarle belleza
a este desierto
de tedio. Baudelaire
tenía toda la razón del mundo.
Pensamos que el amor
haya podido, quizás,
valer la pena
del peaje. Y así
nos vamos,
poco a poco, con miedo
de la muerte, que tiene
paciencia. Nos espera
tranquila, negra, echada
sobre un montón de huesos
de antepasados nuestros.
Y todavía
hay quien pretende
el consuelo final
de romper con su hastío.
No sé, supongo
que nos tocó vivir
un mundo amargo,
sin Dios, ni fé,
ni ganas de tirar hacia adelante.
Última edición: