Sin máscaras.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Asistí a una reunión, en un convento.
Éramos miembros de un grupo de terapia.
Reconozco que me costó varios meses decidirme.
Pagó, cada cuál, once euros, por el almuerzo que recibimos.


Pero me va muy bien, en su taller de expresión creativa, como dibujante.


He aprendido a sacar afuera, el niño que llevo dentro.
Pues como son, serán. Como son de pequeños, serán de mayores.
Ahora, sí, me conozco a mí mismo.
Las raíces nunca se pierden. He regresado a mi infancia.


Quisiera reciclarme, o reinventarme, o camuflarme, o esconderme, pero no puedo.


Soy un valiente, por condición humilde.
Como dijo Sócrates: Sólo sé que no sé nada.
Pues, añadía: Un hombre honesto es siempre un niño.
Sin afeitarse, o barbilampiño. No podrá disimularlo.
 
Las raíces nunca se pierden. He regresado a mi infancia.
Con qué clara sencillez has narrado un episodio que puede ser decisivo en tu vida. De hecho, por el simple motivo de necesitar compartirlo con nosotros ya lo es. Tienes razón; las raíces nunca se pierden, y la experiencia de un retiro conventual, a pesar de la banalización que ha sufrido hoy día, puede ser la vieja partera que arranque ese niño de unas entrañas podridas. Te felicito (y por privado te pido la dirección de ese convento;)) Un cordial saludo,
miguel
 
Las Comendadoras de Santiago, en Granada.
Dan de comer, por un módico precio.
Pero es necesario ser puntuales y llegar bien vestidos.
Con un atuendo decente.


Mi grupo de terapia es preventivo de recaídas, ante las crisis que muchos han sufrido.
Crisis nerviosas...
Por ejemplo: Imaginar que hay un complot contra ti.
Te vas poniendo alerta, y se incrementa tu temor. Es infundado.
¿ Qué te pasa ? ¿ Por qué me miras así ?


Y necesitan calma mental.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba