Nommo
Poeta veterano en el portal
Asistí a una reunión, en un convento.
Éramos miembros de un grupo de terapia.
Reconozco que me costó varios meses decidirme.
Pagó, cada cuál, once euros, por el almuerzo que recibimos.
Pero me va muy bien, en su taller de expresión creativa, como dibujante.
He aprendido a sacar afuera, el niño que llevo dentro.
Pues como son, serán. Como son de pequeños, serán de mayores.
Ahora, sí, me conozco a mí mismo.
Las raíces nunca se pierden. He regresado a mi infancia.
Quisiera reciclarme, o reinventarme, o camuflarme, o esconderme, pero no puedo.
Soy un valiente, por condición humilde.
Como dijo Sócrates: Sólo sé que no sé nada.
Pues, añadía: Un hombre honesto es siempre un niño.
Sin afeitarse, o barbilampiño. No podrá disimularlo.
Éramos miembros de un grupo de terapia.
Reconozco que me costó varios meses decidirme.
Pagó, cada cuál, once euros, por el almuerzo que recibimos.
Pero me va muy bien, en su taller de expresión creativa, como dibujante.
He aprendido a sacar afuera, el niño que llevo dentro.
Pues como son, serán. Como son de pequeños, serán de mayores.
Ahora, sí, me conozco a mí mismo.
Las raíces nunca se pierden. He regresado a mi infancia.
Quisiera reciclarme, o reinventarme, o camuflarme, o esconderme, pero no puedo.
Soy un valiente, por condición humilde.
Como dijo Sócrates: Sólo sé que no sé nada.
Pues, añadía: Un hombre honesto es siempre un niño.
Sin afeitarse, o barbilampiño. No podrá disimularlo.