GLAVIANA
Poeta que considera el portal su segunda casa
Déjame el corazón
que con el aliento
cálido de mi alma
te lo plancho
y acondiciono
para que al mirarme
sin ningún doblez
que lo ciegue,
mi alma diáfana
lo reflecte cristalino
sin resabios de oprobio
que resequen sus días
y condenen su esperanza
a secarse y perderse
en el jardín de su alma
que se derrame en soledad
que con el aliento
cálido de mi alma
te lo plancho
y acondiciono
para que al mirarme
sin ningún doblez
que lo ciegue,
mi alma diáfana
lo reflecte cristalino
sin resabios de oprobio
que resequen sus días
y condenen su esperanza
a secarse y perderse
en el jardín de su alma
que se derrame en soledad
Última edición: