kike drycat
Poeta fiel al portal
Sin olvido.
Tu aroma descansa en mis deseos
y el equilibrio amante se esparce en arrullo de besos,
cuando la tarde guarda sangre de pixeles y heridas
en el placer de cumbres… Sapidez de astros.
Alusión de relojes asfixiados en sentimientos discordantes,
ceguera anacrónica que apuñala el núcleo guardián de tu imagen
nutrido de verdad y latidos embalados…
Regalaste tu huella a los caminos,
escoltada por curvas que asesinan la tierra donde germinaron…
La gravedad, en cacería de salitres, reconoce tu poderío en mi piel,
que maldice al corazón desdeñoso de prefacios,
tu sustancia eclipsa lunas que humedecen madrugadas,
aquellas que muerden los efímeros preludios impregnados de llovizna de arcoíris,
aquellas en que duelen las valijas preñadas de anhelos,
aquellas que refulgen de lenguas calcinadas por ventiscas.
Si mi alma clamara el azul de tu cielo
y tus oídos tatuaran guiños de asfalto en memorias disidentes,
volarías tan solo con disfraz de pájaro, con piel de sortilegio,
en ulterior caída inexorable,
bebiendo callejones de zozobra por cada fisura de tus alas.
Mis ojos se visten de otoño
y alimentan nubes de astillas afiladas por tu fuga…
No hay exilio para un fantasma que lastima con caricias,
no hay conjuro que evapore sus espadas,
ni destierro que acaricie las paredes de este mar de golondrinas,
ni poemas que sieguen los frutos del silencio… Tu silencio.
El olvido duerme,
descansa en el polvo aciago que abrigo tu efigie,
se embarca en narcosis de abejas
intentando conquistar la espuma pretérita del eco de tus risas…
Pesadillas fecundadas de absurdo
llueven miel sobre su piel rebelde,
mas llueven hiel sobre la piel que amaste.
En la concepción de ojos adosados al alma,
en la oscuridad silente que consume a dentelladas razones de tiempos oxidados,
en el adagio de pasos frágiles y susurros hipnóticos…
“Arde el fuego alimentado por las espinas de tus ansias”.
(DRYCAT)
Copyright © Derechos reservados ®
Tu aroma descansa en mis deseos
y el equilibrio amante se esparce en arrullo de besos,
cuando la tarde guarda sangre de pixeles y heridas
en el placer de cumbres… Sapidez de astros.
Alusión de relojes asfixiados en sentimientos discordantes,
ceguera anacrónica que apuñala el núcleo guardián de tu imagen
nutrido de verdad y latidos embalados…
Regalaste tu huella a los caminos,
escoltada por curvas que asesinan la tierra donde germinaron…
La gravedad, en cacería de salitres, reconoce tu poderío en mi piel,
que maldice al corazón desdeñoso de prefacios,
tu sustancia eclipsa lunas que humedecen madrugadas,
aquellas que muerden los efímeros preludios impregnados de llovizna de arcoíris,
aquellas en que duelen las valijas preñadas de anhelos,
aquellas que refulgen de lenguas calcinadas por ventiscas.
Si mi alma clamara el azul de tu cielo
y tus oídos tatuaran guiños de asfalto en memorias disidentes,
volarías tan solo con disfraz de pájaro, con piel de sortilegio,
en ulterior caída inexorable,
bebiendo callejones de zozobra por cada fisura de tus alas.
Mis ojos se visten de otoño
y alimentan nubes de astillas afiladas por tu fuga…
No hay exilio para un fantasma que lastima con caricias,
no hay conjuro que evapore sus espadas,
ni destierro que acaricie las paredes de este mar de golondrinas,
ni poemas que sieguen los frutos del silencio… Tu silencio.
El olvido duerme,
descansa en el polvo aciago que abrigo tu efigie,
se embarca en narcosis de abejas
intentando conquistar la espuma pretérita del eco de tus risas…
Pesadillas fecundadas de absurdo
llueven miel sobre su piel rebelde,
mas llueven hiel sobre la piel que amaste.
En la concepción de ojos adosados al alma,
en la oscuridad silente que consume a dentelladas razones de tiempos oxidados,
en el adagio de pasos frágiles y susurros hipnóticos…
“Arde el fuego alimentado por las espinas de tus ansias”.
(DRYCAT)
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