Anave
Poeta asiduo al portal
Mientras no me dices nada
todo dice tu mirada.
Ese viento que sisea
en tus labios entreabiertos,
ese viento que es tu aliento
me despeina los cabellos
y me cuenta, susurrante,
esa urgencia por amarme.
Esa llama que es tu mano,
y las flamas de tus dedos,
van dejando y escribiendo
en mi piel letras de fuego
que me dicen, que me cuentan,
el ardor de tu deseo.
Y el galope de tu pecho,
tu corazón desbocado,
me dice que no has amado
como hoy lo estás haciendo.
Y tu vaivén va diciendo
que eres un mar sin palabras,
y las olas que me bañan
y se estrellan en mi cuerpo
van tallando acantilados
e inundando mis desiertos.
El hechizo de tus ojos
va soltando abracadabras
y mientras te haces mi dueño
sin decir ni una palabra
se van cumpliendo mis sueños.
todo dice tu mirada.
Ese viento que sisea
en tus labios entreabiertos,
ese viento que es tu aliento
me despeina los cabellos
y me cuenta, susurrante,
esa urgencia por amarme.
Esa llama que es tu mano,
y las flamas de tus dedos,
van dejando y escribiendo
en mi piel letras de fuego
que me dicen, que me cuentan,
el ardor de tu deseo.
Y el galope de tu pecho,
tu corazón desbocado,
me dice que no has amado
como hoy lo estás haciendo.
Y tu vaivén va diciendo
que eres un mar sin palabras,
y las olas que me bañan
y se estrellan en mi cuerpo
van tallando acantilados
e inundando mis desiertos.
El hechizo de tus ojos
va soltando abracadabras
y mientras te haces mi dueño
sin decir ni una palabra
se van cumpliendo mis sueños.