ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
No hay esa palabra repentina en la agonía,
acantilada, escabullida como liebre
apartada del tintinar del campanario
diluida en cristales sin reflejos
resplandecida, que se extinga antes de pronunciarla.
Ninguna lengua han podido arrancarla
exhumarla de algún mausoleo
para llevarla a tu boca.
Ni en una señal brumosa del caucho retumbando tímpanos .
Ni Apostada en la parsimonia de la oruga que advierte su peligro.
Aquella que retumba en explosiva celebración del jubileo
no existe en tu idioma…
Ni un sinónimo escondido en las clausulas diminutas sin lectura.
En asfixiante nudo de dialectos
le puse alas a mis palabras
y el vacío no era el silencio…
era tu silencio.
Geber Humberto Pérez Ulín.
acantilada, escabullida como liebre
apartada del tintinar del campanario
diluida en cristales sin reflejos
resplandecida, que se extinga antes de pronunciarla.
Ninguna lengua han podido arrancarla
exhumarla de algún mausoleo
para llevarla a tu boca.
Ni en una señal brumosa del caucho retumbando tímpanos .
Ni Apostada en la parsimonia de la oruga que advierte su peligro.
Aquella que retumba en explosiva celebración del jubileo
no existe en tu idioma…
Ni un sinónimo escondido en las clausulas diminutas sin lectura.
En asfixiante nudo de dialectos
le puse alas a mis palabras
y el vacío no era el silencio…
era tu silencio.
Geber Humberto Pérez Ulín.