Sin palabras

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Siempre me hablas

con bellos colores

plasmados en el agua.

Rielando luces

que arrojan las casas

con sus vidas dentro

con tu rota alma.

Siempre me cuentas

alegrías propias

que pintas ardiente

dentro de las cosas,

de los montes dentro,

dentro de las rocas,

en la misma savia


de gotas perennes

de rocío fresco,

que en las almas verdes

me devuelven vida

cargadas de fuerza

de olores intensos,

y de tanta armonía

que las más de las veces

me sorprendo viéndolas

de ellas enamorada.

Quiero pararme

en momentos simples

para que dure en mi cuerpo

todo lo que siento

dicho sin palabras.

Sólo con tus manos

verdes y aplastadas

moviéndose al viento

y atrapándome el habla,

me siento repleta

de caricias nuevas

de bailes de brisa

y de fuerza que mueve

mi cuerpo hacia el agua.
 
Siempre me hablas

con bellos colores

plasmados en el agua.

Rielando luces

que arrojan las casas

con sus vidas dentro

con tu rota alma.

Siempre me cuentas

alegrías propias

que pintas ardiente

dentro de las cosas,

de los montes dentro,

dentro de las rocas,

en la misma savia


de gotas perennes

de rocío fresco,

que en las almas verdes

me devuelven vida

cargadas de fuerza

de olores intensos,

y de tanta armonía

que las más de las veces

me sorprendo viéndolas

de ellas enamorada.

Quiero pararme

en momentos simples

para que dure en mi cuerpo

todo lo que siento

dicho sin palabras.

Sólo con tus manos

verdes y aplastadas

moviéndose al viento

y atrapándome el habla,

me siento repleta

de caricias nuevas

de bailes de brisa

y de fuerza que mueve

mi cuerpo hacia el agua.




¡Es un canto a la naturaleza, hermoso biopoema!
Por lo menos así lo he sentido, como siento en mi
bosque cuando salgo un ratito a tomar oxígeno, a mirar en
lo alto, al pensar en la sangre de cada planta que corre por
sus venas; en las raíces que ahora descansan para renacer en la primavera...
No hacen falta las palabras cuando la brisa acaricia o el viento arremolina agua,
de la lluvia fina que formó en la tierra una lagunita, donde los zorzales beben y se
aman.
Un placer leerte apreciada María.
Un saludo cordial desde mi bosque.
Matilde
 

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