Ziler
Poeta recién llegado
Removiendo las cenizas
de algún viejo recelo,
gotas caen en suspiros
que acaban por lavar nuestras espaldas
con amores fulminantes.
Adquiriendo la costumbre
de no dormir por las noches,
sigo fumando el pasado
porque no tengo paz para dormir
ni desvelos que regalar.
Con un amor ya sin nombre y sin alma,
dejo que pasen las horas
que concluyen en renglones olvidados,
como los dolores fáciles que me aturden
y me acuestan con la conciencia sucia de ella.
Repasando canciones,
me estremeció la ráfaga de muerte
y el terror agravó mi insomnio
hasta el amanecer. Con mi tristeza inconsolable,
dejo de leer mi pesadumbre
que me hace ponerle fin a este poema,
como terminó la última página de este libro.
de algún viejo recelo,
gotas caen en suspiros
que acaban por lavar nuestras espaldas
con amores fulminantes.
Adquiriendo la costumbre
de no dormir por las noches,
sigo fumando el pasado
porque no tengo paz para dormir
ni desvelos que regalar.
Con un amor ya sin nombre y sin alma,
dejo que pasen las horas
que concluyen en renglones olvidados,
como los dolores fáciles que me aturden
y me acuestan con la conciencia sucia de ella.
Repasando canciones,
me estremeció la ráfaga de muerte
y el terror agravó mi insomnio
hasta el amanecer. Con mi tristeza inconsolable,
dejo de leer mi pesadumbre
que me hace ponerle fin a este poema,
como terminó la última página de este libro.