Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Casi nunca pienso lo que escribo
tan sólo me apoyo en el lienzo
y dejo que mis ojos descubran
el por qué, de su extrema blancura.
Hoy no quiero escalar sueños
ni tampoco descender abismos.
No pretendo forzar la rima
ni creo que esto sea poesía.
Hoy no contaré las palabras...
que se desgajen ellas y callen,
o griten, o se desmayen en tinta,
o se desnuden a vuelapluma.
Emborrono el papel... silencio...
Caracolas huecas en el pecho.
Marea de tiempo borra mis huellas,
mil granos de arena... desierto...
Recorro las líneas de mis manos,
cada nudo atesora un recuerdo.
Trenzando el pasado, aletean
y logran encadenar las muñecas.
Pequeñas islas cincelan mi carne
tan diferentes todas, ¡igual lectura!
Anillan el hueso de las falanges,
sin enigmas ni preguntas...
o quizás haya millones sin respuesta
entre el vacío de sus eslabones.
Escarbo con las uñas sus veredas
y no veo nada pues la nada, esconden.
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