Una mar de estrellas apagadas brota del enfermizo surtidor que ondea en el manchado cielo crepuscular con aroma a ácido corrosivo:es el efecto difunto que ya anuncia la decrépita esperanza que ha de dormir para a continuación despertar entre mil dolores en la conciencia marchita de mi negra alma.Pues ésta,ciega y abrasada por el tizne negro del osado carbón,ha perdido el ojo intuitivo que arrancaron sin piedad mientras cantaba al lucero nocturno,las parcas de malévolo semblante:dibujado en frontispicio trágico de ménades alocadas.Es un funesto acontecimiento que costó hasta la más pura gota de mi ahora paupérrima sangre:coagulada ahora por la acción sobrenatural de la escarchada helada que nubla hasta las pasiones sinceras que encierra mi arrugado corazón de estaño.Sólo tengo una salida:inmolarme en el precipicio de las calumnias para perderme por siempre en el murmullo espiral de la nada increada y sin luz artificial.