Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Tu voz llena de ramas me asusta,
este bosque de estruendos,
ha roto el silente y promiscuo aspecto de la noche.
Aquí el coito alimenta como una fruta sazonada,
y madura las emociones, las regula,
y establece leyes naturales imposibles de violar.
Las vírgenes raíces se cruzan bajo el suelo,
se encrespa el pensamiento,
me asusta, juro que me asusta, tenerte sin pensarte.
Ah, mujer, amazona, ninfa, diosa,
el viento te resume en una ráfaga,
me ciegan los meticulosos relámpagos,
y tú eres como un reloj, numérica y capaz de hipnotizar,
ah, cuántas veces más.
Te idealizo, te estrecho entre mis párpados,
tu pelo es la simiente de mis ojos,
nazco de ti, no de la muerte,
siento el dogma de los árboles danzar sobre tus hombros.
Son notas suaves y grotescas,
serenatas, y algún que otro réquiem,
en esta habitación a la intemperie,
abren por fin las hojas, también la fotogénesis.
Me pregunto si el culto es un milagro,
porque encuentro respuestas en tu piel,
en tus senos,
tus caderas, tus brazos y tus piernas.
Tu cuerpo parece un espejismo,
este sitio poblado de ilusiones,
de ensueño,
tus pies al alejarse…
Y tus pies al alejarse…
Tus pies al alejarse…
este bosque de estruendos,
ha roto el silente y promiscuo aspecto de la noche.
Aquí el coito alimenta como una fruta sazonada,
y madura las emociones, las regula,
y establece leyes naturales imposibles de violar.
Las vírgenes raíces se cruzan bajo el suelo,
se encrespa el pensamiento,
me asusta, juro que me asusta, tenerte sin pensarte.
Ah, mujer, amazona, ninfa, diosa,
el viento te resume en una ráfaga,
me ciegan los meticulosos relámpagos,
y tú eres como un reloj, numérica y capaz de hipnotizar,
ah, cuántas veces más.
Te idealizo, te estrecho entre mis párpados,
tu pelo es la simiente de mis ojos,
nazco de ti, no de la muerte,
siento el dogma de los árboles danzar sobre tus hombros.
Son notas suaves y grotescas,
serenatas, y algún que otro réquiem,
en esta habitación a la intemperie,
abren por fin las hojas, también la fotogénesis.
Me pregunto si el culto es un milagro,
porque encuentro respuestas en tu piel,
en tus senos,
tus caderas, tus brazos y tus piernas.
Tu cuerpo parece un espejismo,
este sitio poblado de ilusiones,
de ensueño,
tus pies al alejarse…
Y tus pies al alejarse…
Tus pies al alejarse…