Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por qué la sonrisa callada
sobre la arena en sus ojos.
Serán las olas en su rostro
ocasión de penurias
Y qué de sus abriles...
Habrá roto piñatas vacías.
Sus palomas no volvieron
con olivos de esperanzas
En qué gastó su lozanía
Tercedad dislucida
por caprichos de un reloj
o placeres incumplidos
No entiende el mando
a distancia ni la cafetera
express. Y para qué sirve
este o aquel botón
Preguntas inverosímiles,
incongruencias fútiles.
Enajenada a la tecnología
como el pez en la tierra.
Por qué sus fuentes
no cesan el lamento
Habrá conformidad
en los suspiros al viento.
Perdida en un sueño
sin retorno a la lucidez
de una realidad
Ingravida y tenue.
añorando mocedades
sobre los surcos,
en el desierto de su alma,
sin reloj ni arena.
sobre la arena en sus ojos.
Serán las olas en su rostro
ocasión de penurias
Y qué de sus abriles...
Habrá roto piñatas vacías.
Sus palomas no volvieron
con olivos de esperanzas
En qué gastó su lozanía
Tercedad dislucida
por caprichos de un reloj
o placeres incumplidos
No entiende el mando
a distancia ni la cafetera
express. Y para qué sirve
este o aquel botón
Preguntas inverosímiles,
incongruencias fútiles.
Enajenada a la tecnología
como el pez en la tierra.
Por qué sus fuentes
no cesan el lamento
Habrá conformidad
en los suspiros al viento.
Perdida en un sueño
sin retorno a la lucidez
de una realidad
Ingravida y tenue.
añorando mocedades
sobre los surcos,
en el desierto de su alma,
sin reloj ni arena.
Última edición: