Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
No habrá respuesta.
Contestará el silencio.
Un golpe, una llamada,
el llanto sordo de un corazón maltrecho.
Doliente nada
que se repite en ecos.
Una mirada implorante.
Un desdén que ignora.
El frío que deja en el alma
el paso rápido de quien se aleja.
Soledad acompañada,
que tiempos rotos vuelven vieja.
No habrá respuesta.
Un encogimiento de hombros.
Vista que se pierde en un lejos
de imposible entendimiento.
Labios que se cierran.
Sombra y abatimiento.
Tan sólo una palabra espero.
O una mirada, un gesto.
Daría la vida por una sonrisa,
por una palmada amable.
Por un consejo.
Por una voz que me diga: Hable.
Contestará el silencio.
Un golpe, una llamada,
el llanto sordo de un corazón maltrecho.
Doliente nada
que se repite en ecos.
Una mirada implorante.
Un desdén que ignora.
El frío que deja en el alma
el paso rápido de quien se aleja.
Soledad acompañada,
que tiempos rotos vuelven vieja.
No habrá respuesta.
Un encogimiento de hombros.
Vista que se pierde en un lejos
de imposible entendimiento.
Labios que se cierran.
Sombra y abatimiento.
Tan sólo una palabra espero.
O una mirada, un gesto.
Daría la vida por una sonrisa,
por una palmada amable.
Por un consejo.
Por una voz que me diga: Hable.
Última edición: