Teo Moran
Poeta fiel al portal
Hay un cúmulo de nubes en la mañana
mas su melodía continua desproporcionada,
llena los senderos con su néctar y yo me siento perdido.
-¿Y la felicidad? ¿Y el amor prometido?...
La hojarasca era tan impredecible por el viento
que las rosas destinadas a dar su aroma
se volvían íntimas, amargamente introspectivas,
tomaban los silencios del sinuoso río para sí
y con la languidez verde de un penar austero
dieron forma a la ingravidez de esta noche
donde yo solo soy capaz de entender su dolor
ya que soy parte de la herida por la que sangra.
Hoy no hay mar en el horizonte enfermizo,
no hay mar en los labios que se perfilan resecos,
pero hoy al fin embriagado por el aroma de la rosa
quiero clavarme su aguijón en mi rasgada piel
y terminar descendiendo al infierno de Dante,
coger la bitácora de Ulises y navegar sin rumbo
por los arrecifes de las ninfas y sin cuerdas
escuchar su melodía y perderme en sus notas.
Hoy Ícaro vuela ágil con las alas del alegre Eolo
mientras el sol despereza su gesto severo
con la fragancia dulce de las rosas íntimas
que fabrican su aroma con el dolor de mi pecho.
-¿Y el amor? ¿Y su aguijón agudo?...
Hoy quiero ver a Venus cruzar mi habitación
con las gasas perfumadas de mi corazón
y sentir la espada de Damocles rozar mi cuello
con el compás de un tango profanador,
solo temer a Flora desembarazarse de su loto
mientras esta entrega las semillas de su piel
sobre las curvas de mi alma trashumante.
Hoy prometo, debo dar constancia de mi salmo,
¡Volveré a clavarme el aguijón de la rosa!
Oler su aroma y perder el mundo entre sus pétalos.
Daré las gracias y con el alma quebrantada,
con los labios resecos y el corazón sediento
volveré a perderme en el laberinto del Minotauro
mas sé que no busco ninguna salida para esta mañana,
¡Que amar, que soñar, que vivir no cuesta tanto!
Pero morir sin amar solo es algo digno de Medusa
y yo triste de mí, nunca podré ser Perseo
mas sigo fabricando su aroma con el dolor de mi pecho
y con los aguijones agudos del imperecedero amor.
-¿Y la felicidad prometida?...
¿Y la rosa que huele amor?...
Última edición: