MemoriasDeUnCorazónNómada
Poeta recién llegado
Caminaba, caminaba sin rumbo ni destino, sólo seguía a la brisa, seguía ese olor a pasto recién podado, ese olor a galletas recién horneadas de la abuela, las piernas me dolían y los párpados me pesaban cada vez más. Caminaba aún sabiendo que no iba a encontrarte, no chocaríamos miradas como era costumbre, no te vería al otro lado de la calle como era de esperarse, sólo estaría tu recuerdo y tu aroma impregnado en la melancolía que sentía al pasar por ese lugar, ese lugar donde me tomaste la mano por primera vez y como reacción sólo pude quitarla y arrugar mi nariz con un gesto de sorpresa, ese lugar donde peleamos por primera vez y corrí para perderme de ti, ahí donde me senté a esperar que los problemas se desvanecieran y corrieras en mi presencia, aquí donde el dolor me toma como suya estrujando cada fibra nerviosa de mi frágil cuerpo, frágil desde que las peleas se hicieron costumbres, desde que los besos ya no nos sabían a gloria, desde que perdiste la costumbre de hacerme sonreír, de hacerme sentir amada, de hacerme molestar para luego con cosquillas comenzar una guerra sin final, desde que las palabras comenzaron a doler como cuchillos penetrando mis costillas, frágil desde que me di la vuelta alejándome de ti percatándome de que esta vez, no venias detrás, frágil como esa margarita a la que despojaste de cada uno de sus pétalos solo para cerciorarte de mi cariño por ti, saber que no duraría , que nos tornaríamos en un continuo torbellino de ira y resentimiento, que nos olvidaríamos de los juramentos a media noche, que nos iríamos difuminando, despidiéndonos sin saber que no habría un nosotros, que nos olvidaríamos...de como amar.