Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
se ha marchado con sus trenzas
de fronteras recubriéndose la frente
levantando su mentón de hielo
como quien espera
un beso de esos de anden antiguo
y de pañuelo blanco como nube
sus cordilleras se le iban deshojando
por la espalda en cada contoneo
el amarillo viento
levantó su falda cual mantel de fiesta
secándose en el tendedero
no omitió tristezas alguna
no emitió ningún sonido
nunca levantó la mano por temor
a que un relámpago de amor
la detuviera
o un suspiro
le salidificara las lindes
de los ríos en las mejillas
se fue bella como bella es cuando
la imagino en la distancia distrayendo
las nostalgias frente a una barda
llena de poesía escrita con hilo fino de arañas
se fue de golpe con los parpados cerrados
porque el rímel le dolía en el daño
regresó a su vera escurriéndose por la rendija
de una pesadilla que se dosifica en el día
y se magnifica por las madrugadas
se marchó sin sed de lágrimas de ojos
chingones negros como noche
ya no está
se trenzó en el pelo los quereres
las promesas
dos suspiros terminales
y se fue a donde pertenece
regresó en silencio quizás al horizonte
quizás a donde nace el viento
se volvió de sal
y hielo
y regresó a nunca jamás.
Due 26.3.10 en una tarde en la que hasta los puntos y las comas han salido sobrando, no así su espalda de horizonte, ni su cabello de haz de luz en peregrinación.
de fronteras recubriéndose la frente
levantando su mentón de hielo
como quien espera
un beso de esos de anden antiguo
y de pañuelo blanco como nube
sus cordilleras se le iban deshojando
por la espalda en cada contoneo
el amarillo viento
levantó su falda cual mantel de fiesta
secándose en el tendedero
no omitió tristezas alguna
no emitió ningún sonido
nunca levantó la mano por temor
a que un relámpago de amor
la detuviera
o un suspiro
le salidificara las lindes
de los ríos en las mejillas
se fue bella como bella es cuando
la imagino en la distancia distrayendo
las nostalgias frente a una barda
llena de poesía escrita con hilo fino de arañas
se fue de golpe con los parpados cerrados
porque el rímel le dolía en el daño
regresó a su vera escurriéndose por la rendija
de una pesadilla que se dosifica en el día
y se magnifica por las madrugadas
se marchó sin sed de lágrimas de ojos
chingones negros como noche
ya no está
se trenzó en el pelo los quereres
las promesas
dos suspiros terminales
y se fue a donde pertenece
regresó en silencio quizás al horizonte
quizás a donde nace el viento
se volvió de sal
y hielo
y regresó a nunca jamás.
Due 26.3.10 en una tarde en la que hasta los puntos y las comas han salido sobrando, no así su espalda de horizonte, ni su cabello de haz de luz en peregrinación.
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