Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
La forma más adecuada de llegar a vosotros.
Hay muchas formas.
Yo sin mi forma no sería nada.
¿De qué formamos parte?
Yo de lo que quiero transmitir.
Siempre pensando en ello.
No soy derroche, ni amor.
Soy este pasaje mental que quizá nunca vuelva.
Como un paisaje visto desde el tren.
La locura es el paso siguiente en la evolución humana.
Lo que hoy llaman locura o histeria colectiva, digo.
Yo me debo a mis lectores casi más que a mí mismo.
Pero no encuentro la manera de...
Cómo decirlo...
Quizá no haga falta remover conciencias.
Ni siquiera buscar el punto débil, o acomodarse en el punto medio.
Quiero gustar, ser necesario, cuasi prioritario.
No blanco de ira.
Ni de envidia.
No digo que sea nada en concreto, porque no soy nada en concreto.
Soy más parecido a vosotros de lo que creo.
No quiero que mis propósitos e intenciones me superen.
¿Que si tengo algo que enseñar?
Siempre.
Por eso escribo.
Sea lo que sea.
Salga lo que salga.
Nada de ello es desechable.
Soy fuerte de corazón, y cambio constantemente.
Sublime.
Todos tenemos algo que no hemos localizado aún.
El amor hacia todo.
Sentirlo intermitentemente nos señala la luz.
No es que quede poca luz, o poco a lo que aferrarse.
Es que solo ello nos mantiene vivos.
Alcanzar ese amor, esa naturaleza disidente.
El éxtasis del pensador, del que concibe el mundo a su manera.
A su manera, a su forma.
A todo.
No limitar el pensamiento.
Reflexionar sobre las conductas.
No sentenciar jamás una idea, para que de ella broten otras, de la misma naturaleza, y más pulidas y puras.
Nos da un abanico de posibilidades, de teorías sólidas enfocadas en el amor infinito.
No es la locura, es sentirse diferente.
No somos diferentes.
Nada nos hace diferentes.
El ego nos da de vivir en contra de la armonía.
El amor nos da de vivir a favor de una misma concepción de lo que nos rodea, ya sean margaritas o trampas para osos.
A través de la razón solo podemos conseguir la razón.
A través del amor lo conseguimos todo.
El amor es el idioma universal.
Al igual que el tiempo nunca se lleva nada.
Lo único que se lo puede llevar todo es la falta de amor.
Un desamor no se puede corresponder con amor, porque es un desamor.
Otro cisne del que te has enamorado, y que no veía en sí mismo, mientras tú no cabías en ti mismo.
Quizá lo encuentres en un futuro no muy lejano con las alas abiertas, y un canto para todos.
No egoísmo ni egocentrismo.
Repartir todo lo que nos hace iguales.
Abriremos, destinados a encontrarnos en la cumbre del pensamiento, otras sendas, caminos hacia un paso de nivel.
No es que no queramos amar, es que no sabemos a veces si ése es el camino.
La filosofía no deja más opciones.
Bendita sea.
Todos podemos amar, incluso, y a pesar del pensamiento.
Descubrir qué piensa el resto de nuestro cerebro.
Se llenará con amor, lo sé.
Lo intuyo.
Siempre hay salida.
Tanto para los débiles como para los fuertes.
A mí mis teorías me dejaron sin escapatoria de mí mismo.
Sin escapatoria del amor.
El amor que le negué a mis sentidos se ha rebelado.
Y ahora soy un libertador más.
Espero que os sirva de algo, pues no hay liberación sin amor hacia, simplemente, todo.
No hay misterio con amor.
Lo que nos emociona nos emocionará aunque no lo conozcamos, porque en el fondo sabemos que todo funciona con amor.
En épocas de lamento, la mente nos insta a amar, porque la mente funciona con amor.
Evoluciona con amor.
La locura es amor.
Lo que distingue a alguien enamorado que no quiere perder lo que tiene.
Amor.
Nadie quiere perder lo que tiene.
Amor.
Al igual que esto es una nueva teoría para mí, también es lo que siempre he presentido que debía hacer.
Enseñarme a amar.
No hay mayor satisfacción que aprender la esencia de la vida.
El intelecto algún día me entenderá.
Lo sé.
El sentido común.
Si hay amor...
Somos comunión.
Y el amor ni se crea ni se destruye.
Se comparte.
Aunque sea con un florero.
Él nos entenderá, en silencio y quietud.
Como la mente cuando resuelve un problema.
Éste, por ejemplo.
Para acabar, expreso mi nada.
En este momento nada.
Como sellar un laberinto para siempre.
Quiero ir hacia la luz.
Ya está.
Ya se puede decir que esto es una nueva tendencia en mis versos.
Y éste, un poema sin más mérito que observarlo desde todos los ángulos.
Sin pretensiones, pero con estilismo.
Lo firman mis sentimientos.
Me costará repartir amor.
Pero puedo con mi conciencia.
También con la inexactitud del sinfín de equivocaciones que he cometido.
Me han traído hasta aquí.
Y aquí me quedo.
Amor, no te espero, tú me esperas a mí.
Eres el dios y la creencia.
Sin ti el universo es incongruente.
Alcanzarte está al alcance de todos.
Aparecemos en tus sagradas escrituras.
Justo después de las estrellas.
Imaginemos que el cielo se abre.
Y un gran latido maternal nos seduce.
La divinidad de la materia.
Somos, somos, somos.
Perfección.
Lo veremos.
Solo el orden de la raza, el amor.
El orden del cosmos.
Nos esperan sorpresas dulces.
Seguir en la senda de la autodeterminación.
Ya nos hemos reafirmado.
Se puede amar de una sola forma.
La única forma de llegar a vosotros es a través del amor.
Ha sido un largo viaje, pero el mundo comprende todo, y el amor ya ha reconocido el terreno.
Hay muchas formas.
Yo sin mi forma no sería nada.
¿De qué formamos parte?
Yo de lo que quiero transmitir.
Siempre pensando en ello.
No soy derroche, ni amor.
Soy este pasaje mental que quizá nunca vuelva.
Como un paisaje visto desde el tren.
La locura es el paso siguiente en la evolución humana.
Lo que hoy llaman locura o histeria colectiva, digo.
Yo me debo a mis lectores casi más que a mí mismo.
Pero no encuentro la manera de...
Cómo decirlo...
Quizá no haga falta remover conciencias.
Ni siquiera buscar el punto débil, o acomodarse en el punto medio.
Quiero gustar, ser necesario, cuasi prioritario.
No blanco de ira.
Ni de envidia.
No digo que sea nada en concreto, porque no soy nada en concreto.
Soy más parecido a vosotros de lo que creo.
No quiero que mis propósitos e intenciones me superen.
¿Que si tengo algo que enseñar?
Siempre.
Por eso escribo.
Sea lo que sea.
Salga lo que salga.
Nada de ello es desechable.
Soy fuerte de corazón, y cambio constantemente.
Sublime.
Todos tenemos algo que no hemos localizado aún.
El amor hacia todo.
Sentirlo intermitentemente nos señala la luz.
No es que quede poca luz, o poco a lo que aferrarse.
Es que solo ello nos mantiene vivos.
Alcanzar ese amor, esa naturaleza disidente.
El éxtasis del pensador, del que concibe el mundo a su manera.
A su manera, a su forma.
A todo.
No limitar el pensamiento.
Reflexionar sobre las conductas.
No sentenciar jamás una idea, para que de ella broten otras, de la misma naturaleza, y más pulidas y puras.
Nos da un abanico de posibilidades, de teorías sólidas enfocadas en el amor infinito.
No es la locura, es sentirse diferente.
No somos diferentes.
Nada nos hace diferentes.
El ego nos da de vivir en contra de la armonía.
El amor nos da de vivir a favor de una misma concepción de lo que nos rodea, ya sean margaritas o trampas para osos.
A través de la razón solo podemos conseguir la razón.
A través del amor lo conseguimos todo.
El amor es el idioma universal.
Al igual que el tiempo nunca se lleva nada.
Lo único que se lo puede llevar todo es la falta de amor.
Un desamor no se puede corresponder con amor, porque es un desamor.
Otro cisne del que te has enamorado, y que no veía en sí mismo, mientras tú no cabías en ti mismo.
Quizá lo encuentres en un futuro no muy lejano con las alas abiertas, y un canto para todos.
No egoísmo ni egocentrismo.
Repartir todo lo que nos hace iguales.
Abriremos, destinados a encontrarnos en la cumbre del pensamiento, otras sendas, caminos hacia un paso de nivel.
No es que no queramos amar, es que no sabemos a veces si ése es el camino.
La filosofía no deja más opciones.
Bendita sea.
Todos podemos amar, incluso, y a pesar del pensamiento.
Descubrir qué piensa el resto de nuestro cerebro.
Se llenará con amor, lo sé.
Lo intuyo.
Siempre hay salida.
Tanto para los débiles como para los fuertes.
A mí mis teorías me dejaron sin escapatoria de mí mismo.
Sin escapatoria del amor.
El amor que le negué a mis sentidos se ha rebelado.
Y ahora soy un libertador más.
Espero que os sirva de algo, pues no hay liberación sin amor hacia, simplemente, todo.
No hay misterio con amor.
Lo que nos emociona nos emocionará aunque no lo conozcamos, porque en el fondo sabemos que todo funciona con amor.
En épocas de lamento, la mente nos insta a amar, porque la mente funciona con amor.
Evoluciona con amor.
La locura es amor.
Lo que distingue a alguien enamorado que no quiere perder lo que tiene.
Amor.
Nadie quiere perder lo que tiene.
Amor.
Al igual que esto es una nueva teoría para mí, también es lo que siempre he presentido que debía hacer.
Enseñarme a amar.
No hay mayor satisfacción que aprender la esencia de la vida.
El intelecto algún día me entenderá.
Lo sé.
El sentido común.
Si hay amor...
Somos comunión.
Y el amor ni se crea ni se destruye.
Se comparte.
Aunque sea con un florero.
Él nos entenderá, en silencio y quietud.
Como la mente cuando resuelve un problema.
Éste, por ejemplo.
Para acabar, expreso mi nada.
En este momento nada.
Como sellar un laberinto para siempre.
Quiero ir hacia la luz.
Ya está.
Ya se puede decir que esto es una nueva tendencia en mis versos.
Y éste, un poema sin más mérito que observarlo desde todos los ángulos.
Sin pretensiones, pero con estilismo.
Lo firman mis sentimientos.
Me costará repartir amor.
Pero puedo con mi conciencia.
También con la inexactitud del sinfín de equivocaciones que he cometido.
Me han traído hasta aquí.
Y aquí me quedo.
Amor, no te espero, tú me esperas a mí.
Eres el dios y la creencia.
Sin ti el universo es incongruente.
Alcanzarte está al alcance de todos.
Aparecemos en tus sagradas escrituras.
Justo después de las estrellas.
Imaginemos que el cielo se abre.
Y un gran latido maternal nos seduce.
La divinidad de la materia.
Somos, somos, somos.
Perfección.
Lo veremos.
Solo el orden de la raza, el amor.
El orden del cosmos.
Nos esperan sorpresas dulces.
Seguir en la senda de la autodeterminación.
Ya nos hemos reafirmado.
Se puede amar de una sola forma.
La única forma de llegar a vosotros es a través del amor.
Ha sido un largo viaje, pero el mundo comprende todo, y el amor ya ha reconocido el terreno.