coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxxxxxx
Hoy vivo oculta entre los vientos
atrapando mariposas,
recogiendo caracolas
despojada de los mares
y contando uno a uno mis pesares.
sin ver las perlas que se asoman en tu boca.
No tengo tiempo de pintar lunares en las olas,
ni tampoco cantar los sentimientos que me ahogan;
antes fui campana de cristal en mi alcoba
hoy sólo soy silencio de un susurro
suspirando en un rincón de mi peqieño mundo.
Palpita el corazón y pienso que ya estoy muriendo,
se acumulan en mi mente todos los recuerdos,
agonizante me acuerdo de tus besos
¡y pienso que fui pecadora por amarte tanto!
¡por no tener el valor de abandonarme en otros brazos!
por dejar morir mi pasión ya convertida en hielo
y viviendo la amargura en tus recuerdos,
sin permitir que nadie me rozara con su aliento.
Hoy no tengo tiempo de amar los besos,
hoy no tengo tiempo de abandonarme en otros brazos
ni dar calor a huesos polvorientos,
ni prender con llama del amor
el fuego que se quedo sin lumbre y sin aliento.
Ni tengo intención de devolver mis pasos;
rocas calcáreas se alojaron en mi pecho
¡y si es pecado seguiré pecando
recordando tu amor y escribiéndote mis versos!
Prudencia Arenas
Coral
Hoy vivo oculta entre los vientos
atrapando mariposas,
recogiendo caracolas
despojada de los mares
y contando uno a uno mis pesares.
sin ver las perlas que se asoman en tu boca.
No tengo tiempo de pintar lunares en las olas,
ni tampoco cantar los sentimientos que me ahogan;
antes fui campana de cristal en mi alcoba
hoy sólo soy silencio de un susurro
suspirando en un rincón de mi peqieño mundo.
Palpita el corazón y pienso que ya estoy muriendo,
se acumulan en mi mente todos los recuerdos,
agonizante me acuerdo de tus besos
¡y pienso que fui pecadora por amarte tanto!
¡por no tener el valor de abandonarme en otros brazos!
por dejar morir mi pasión ya convertida en hielo
y viviendo la amargura en tus recuerdos,
sin permitir que nadie me rozara con su aliento.
Hoy no tengo tiempo de amar los besos,
hoy no tengo tiempo de abandonarme en otros brazos
ni dar calor a huesos polvorientos,
ni prender con llama del amor
el fuego que se quedo sin lumbre y sin aliento.
Ni tengo intención de devolver mis pasos;
rocas calcáreas se alojaron en mi pecho
¡y si es pecado seguiré pecando
recordando tu amor y escribiéndote mis versos!
Prudencia Arenas
Coral
Última edición: