• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Sin título I

María la Ausente

Poeta recién llegado
Hace un calor que me deja fría por dentro.
Recurro al asilo salvador de mis piernas enroscadas cuando el aire se hace pólvora, me toca, y me estremece. Mis ojos se adueñan del mar , y le temen a la perdurabilidad del sol y de sus días.
Ahora los suspiros son como unos vagabundos de paso cantado y predecible. De esos como cuando se cabalga en lunas a galope pausado y se espera un derroche de aserrín haciendo del consuelo una molesta y dispersa combinación de lo absurdo.
Me dejo convencer de que lo vano lleva a lo estrictamente estable, o a lo relativamente destructor. Y viceversa.
Que el diablo ha cantado en mi almohada, y no temiendo a ser suprimido con algo tan bizarro que expida mi imaginación, coloca un mechón sangrante y estira su misterio para reposar un momento.
Ingerir distancia, al estilo Sabines, encontrar a -la que vuela-, como Girondo, que -me pretendas blanca-, a gritos de Storni…Ceder mi esencia natural a placeres y pasiones arriesgándome a ser absolutamente destituida de antiguas filosofías griegas.
Yo dejé de buscar por los astros a hombres alados, y me he vuelto más simple accediendo a imponerme en la memoria una sonrisa tranquila y oportuna para que no me falle la vista a la hora de que, improvisadamente, me absorba y me atrape. Mi sonrisa tranquila y oportuna. -Sonrisa del demonio-
Ahora, estoy sola. Esta necesidad incontrolable de hacer figuras oscuras en mi pared y calcarlas en mi cama con sales nítidas de
-extrañamiento- o para –extrañar-, no es comprendida por ellos. Tal vez, por Él.
Yo, simplemente he vuelto a ser dispersa, dispersamente húmeda. Y no es que sea bueno ni malo. Me es amoral e íntimamente satisfactorio. A puerta cerrada a la noches de minutos, a los tragos dulces y a los besos sin labios. A su recuerdo y al pretexto.
Como -una mujer desnuda y en lo oscuro- que no siente su cuerpo tatuado y no reparte miradas en vano. Sin -táctica ni estrategia-.

-Ellos- no entienden que suelo brillar en la penumbra, y que en la luminosidad disimulo mi lucidez. –Ellos- no entienden que no quiero permanecer en su virilidad. Que no reparto itinerarios de vuelos y mucho menos, que permanezco una eternidad, porque -la eternidad se nos acaba-. Menos con Él.

Cuantas cosas dejaría de hacer. Cuantas cosas no haría.
-Malditas contradicciones-
No soy coherente y desconozco de decisiones definitivas, pero -cuando digo no, es no-. A Él no le he dicho que no. Le he dicho silencios. Le he gritado de espaldas para que las voces de las demás fieras no perturben mis mensajes. Él lo sabe.
-No me atrevo y no concibo ser otra mas de las fieras- que le suspiran, le desean, le ladran, le embriagan, le duermen, le encantan, le ensordecen, le atrapan y después, Él solo las desecha. Yo no. Yo me complazco en recordar perfectas sus manos y su sonrisa. Si. -La sonrisa tranquila y oportuna-

… y de existir en Él cual fantasma en tierras dimensionales.
 
Hola, me gusta mucho tu prosa, honestamente no sé que título le pondría pero es bastabte buena, le dejo estrellitas.

Besos.
 
Cuantas cosas dejaría de hacer. Cuantas cosas no haría.
-Malditas contradicciones-
ME GUSTA ESA EXPRESIBILIDAD QUE LE DAS A TU PROSA, MUY SENTIDA, Y CAUTIVAS LEYENDO.UN ABRAZO
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba