DEPRESION QUIMICAS (CASH)
Poeta recién llegado
Atraviesa el umbral donde el odio y el amor se funden en un recuerdo catastrófico, liberando una fuerza primitiva, capaz de aplastar la más infame esperanza y de arrebatar hasta el más íntimo respiro.
No se puede deshacer de lo que eres.
Sí llegas al exceso del destino, debes pagar el precio por tu atrevimiento.
Y fue la condena que aceptó este pobre hombre desdichado, la justicia se hizo valer en forma de un certero balazo. El fragmento metálico se incrustó en el centro de su pecho, sintiendo el ardor incandescente que lo adormeció instantáneamente. Un fulminante final, que lo obligó a desplomarse en el suelo. Quedando inmóvil bajo la veracidad de las curiosas miradas.
- Que envidia la suerte de aquel cadáver. Pronunciaban desde lo más alto y bajo, resonando a la misma vez.
- Ese ser semejante, no sufre el riesgo de contraer fiebre ni perjudicarse de amores.
Su corazón antes de cumplir el designio de la muerte, estaba en un estado corrosivo.
Se la pasaba seduciendo a la soledad, que reclamaba ser su dueña absoluta en el profundo silencio de la noche, alimentada por las pesadillas que lo agitaban intranquilamente desde su cama, causándole un frenético dolor que lo atormentaba incesantemente, aún después de abrir completamente sus ojos.
No se puede deshacer de lo que eres.
Sí llegas al exceso del destino, debes pagar el precio por tu atrevimiento.
Y fue la condena que aceptó este pobre hombre desdichado, la justicia se hizo valer en forma de un certero balazo. El fragmento metálico se incrustó en el centro de su pecho, sintiendo el ardor incandescente que lo adormeció instantáneamente. Un fulminante final, que lo obligó a desplomarse en el suelo. Quedando inmóvil bajo la veracidad de las curiosas miradas.
- Que envidia la suerte de aquel cadáver. Pronunciaban desde lo más alto y bajo, resonando a la misma vez.
- Ese ser semejante, no sufre el riesgo de contraer fiebre ni perjudicarse de amores.
Su corazón antes de cumplir el designio de la muerte, estaba en un estado corrosivo.
Se la pasaba seduciendo a la soledad, que reclamaba ser su dueña absoluta en el profundo silencio de la noche, alimentada por las pesadillas que lo agitaban intranquilamente desde su cama, causándole un frenético dolor que lo atormentaba incesantemente, aún después de abrir completamente sus ojos.
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