Polver
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Hay una viejecilla carroñera; sentada en una silla de ruedas,
limosneando por las calles, mendigando mientras se le va la vida.
Sus cabellos canos, su piel grasienta, sus huesos cansados, su mirada triste;
toda su estampa vomita miseria, su cara magullada ya no tiene expresión,
sus pies descalzos son un lastre, de sus labios secos ya no salen palabras;
ni suspiros acarician su garganta su manos fracturadas invitan a la compasión,
sus harapos apenas cubren las heridas que adornan su cuerpo,
El llanto íntimo es su única defensa, sus lágrimas (compañeras y amigas
de horas solitarias y vacías) escurren de sus ojos como cuchillas
Se le puede ver bajo el sol suicida; apenas arrastrándose,
gimiendo de dolor, de desesperanza se le puede ver tiritando de frio
por las noches, empapada bajo la lluvia, aullando entre la madrugada.
Pobre anciana carroñera, comiendo entre desechos, viviendo como un desecho,
sufriendo el abandono como un perro sentada en una silla fracturada, con el pecho abierto
y el corazón en la mano, desangrándose lentamente; mientras todos le dan la espalda.
Polver.
limosneando por las calles, mendigando mientras se le va la vida.
Sus cabellos canos, su piel grasienta, sus huesos cansados, su mirada triste;
toda su estampa vomita miseria, su cara magullada ya no tiene expresión,
sus pies descalzos son un lastre, de sus labios secos ya no salen palabras;
ni suspiros acarician su garganta su manos fracturadas invitan a la compasión,
sus harapos apenas cubren las heridas que adornan su cuerpo,
El llanto íntimo es su única defensa, sus lágrimas (compañeras y amigas
de horas solitarias y vacías) escurren de sus ojos como cuchillas
Se le puede ver bajo el sol suicida; apenas arrastrándose,
gimiendo de dolor, de desesperanza se le puede ver tiritando de frio
por las noches, empapada bajo la lluvia, aullando entre la madrugada.
Pobre anciana carroñera, comiendo entre desechos, viviendo como un desecho,
sufriendo el abandono como un perro sentada en una silla fracturada, con el pecho abierto
y el corazón en la mano, desangrándose lentamente; mientras todos le dan la espalda.
Polver.