Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
En un hospicio había
una mujer hermosa
rubios lirios tenía
antes buena mosa.
Handaba por pasillos
sumida en delirios,
no hablaba ,no miraba,
pero se observaba
la soledad del alma.
Ella robaba la calma
de quien la mirase
y no comprendiese
que ella era una diosa,
de enigmático rostro
pasión fabulosa.
Entre sus fantasmas
conquistando su cuerpo
sentada ve al tiempo
anulando esperanzas.
Te contemplo a ti
extasiado frenesí
que seducido por ti,
cupido y su dardo,
he caído prendado.
Amanda tu nombre es
y preciosa siempre es
la chica del pabellón.
Sebastian Dusalgi
una mujer hermosa
rubios lirios tenía
antes buena mosa.
Handaba por pasillos
sumida en delirios,
no hablaba ,no miraba,
pero se observaba
la soledad del alma.
Ella robaba la calma
de quien la mirase
y no comprendiese
que ella era una diosa,
de enigmático rostro
pasión fabulosa.
Entre sus fantasmas
conquistando su cuerpo
sentada ve al tiempo
anulando esperanzas.
Te contemplo a ti
extasiado frenesí
que seducido por ti,
cupido y su dardo,
he caído prendado.
Amanda tu nombre es
y preciosa siempre es
la chica del pabellón.
Sebastian Dusalgi
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