Polver
http://issuu.com/revol5/docs/ujuygtgdxtg/1
Tú me miras con esos ojos;
esos ojos de puta disfrazada de inocente
y me sonríes como una niña;
una niña ansiosa de placer.
Tu cuerpo me invita discretamente,
la discreción de una gata, de un amante
El entallado vestido sobre tu piel;
esa piel caliente de emociones,
me hace arder en fiebres perversas
y en salvajes delirios.
Tu escote de noches sexuales,
ramera de los bajos instintos,
los instintos depravados de un animal;
me llena de lujuria y deseo.
Y el contoneo de tu silueta,
la silueta semidesnuda de la sensualidad,
me hipnotiza la sangre
y alimenta mi apetito y mi desenfreno.
Tú me provocas con esos labios;
esos labios carnosos dibujados a perfección
y me excitas con tus piernas de seda,
de seda y ligueros fáciles.
Tu cintura parece tan deseable
como deseable el erotismo en tus gestos;
en tus gestos y en tus expresiones,
en tus expresiones y en tus guiños,
en tus guiños y en tu postura;
en toda tu figura que me incita a pecar.
Hasta el palmarés de tus cabellos
hechos racimo me llaman al frenesí;
el frenesí del libertinaje echo carne
en tus pechos ansiosos de pasión
y en tus nalgas de ligereza y vicio.
Todos tus poros abiertos para abrazarse
a la depravación de la noche,
noches que se ahogan en sexo
y se embriagan con carne como la tuya.
Tú me abrazas con tu perversión;
perversión que ocultas tras el antifaz
y me dices ven a tomarme,
a tomarme como a una puta;
como a una puta que hoy se disfrazó de niña,
como a una niña que se siente puta.
esos ojos de puta disfrazada de inocente
y me sonríes como una niña;
una niña ansiosa de placer.
Tu cuerpo me invita discretamente,
la discreción de una gata, de un amante
El entallado vestido sobre tu piel;
esa piel caliente de emociones,
me hace arder en fiebres perversas
y en salvajes delirios.
Tu escote de noches sexuales,
ramera de los bajos instintos,
los instintos depravados de un animal;
me llena de lujuria y deseo.
Y el contoneo de tu silueta,
la silueta semidesnuda de la sensualidad,
me hipnotiza la sangre
y alimenta mi apetito y mi desenfreno.
Tú me provocas con esos labios;
esos labios carnosos dibujados a perfección
y me excitas con tus piernas de seda,
de seda y ligueros fáciles.
Tu cintura parece tan deseable
como deseable el erotismo en tus gestos;
en tus gestos y en tus expresiones,
en tus expresiones y en tus guiños,
en tus guiños y en tu postura;
en toda tu figura que me incita a pecar.
Hasta el palmarés de tus cabellos
hechos racimo me llaman al frenesí;
el frenesí del libertinaje echo carne
en tus pechos ansiosos de pasión
y en tus nalgas de ligereza y vicio.
Todos tus poros abiertos para abrazarse
a la depravación de la noche,
noches que se ahogan en sexo
y se embriagan con carne como la tuya.
Tú me abrazas con tu perversión;
perversión que ocultas tras el antifaz
y me dices ven a tomarme,
a tomarme como a una puta;
como a una puta que hoy se disfrazó de niña,
como a una niña que se siente puta.