Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella era mi vida
la hermosa señorita,
que cada tarde
permanecía sentadita
afueritas del balcón.
mas una tarde sin razón,
al pasar yo por ahí,
logre divisar
vestirse toda de blanco
mi vida se fue por el barranco
la hermosa niña se casaba
ya la campana repicaba
¿por que te casas niña ?
decían mi llorosas pupilas
si sabes que yo te quero
y sin ti me muero.
venga uste una noche al arroyo
decía una cartita
que llegara a mi casita,
era de la hermosa niña.
Mi marido se ha marchado
a sus tierras de occidente
y si usted lo quere
podemos entendernos.
¿a que juega usted mi niña?
sabe que no quero
por mucho que por besarla muero.
es uste un cobarde
y la niña se marchose.
mirad como son las cosas
la infidelidad de las esposas,
quien diría que aquella dulce niña
en el balcón sentadita
resultase una fichita
vaya que bien que no me case,
pero Señor terrateniente que cuernos tiene aste.
Sebastian Dusalgi
la hermosa señorita,
que cada tarde
permanecía sentadita
afueritas del balcón.
mas una tarde sin razón,
al pasar yo por ahí,
logre divisar
vestirse toda de blanco
mi vida se fue por el barranco
la hermosa niña se casaba
ya la campana repicaba
¿por que te casas niña ?
decían mi llorosas pupilas
si sabes que yo te quero
y sin ti me muero.
venga uste una noche al arroyo
decía una cartita
que llegara a mi casita,
era de la hermosa niña.
Mi marido se ha marchado
a sus tierras de occidente
y si usted lo quere
podemos entendernos.
¿a que juega usted mi niña?
sabe que no quero
por mucho que por besarla muero.
es uste un cobarde
y la niña se marchose.
mirad como son las cosas
la infidelidad de las esposas,
quien diría que aquella dulce niña
en el balcón sentadita
resultase una fichita
vaya que bien que no me case,
pero Señor terrateniente que cuernos tiene aste.
Sebastian Dusalgi