Ramiro Gonzalo Balcaza
Poeta recién llegado
No puedo no mirarte si saber por un instante que te vuelvo a repetir,
Te repito entre los pasos, las multitudes.
Estás en la música, en el vino, el tiempo,
y te volviste como una delgada línea cronológica de emociones,
Y puedo decir con certeza que las frías estrellas del invierno ya no solo a mí me pertenecen,
compartimos rituales, las luces de las calles, noches y noches,
pero te amo demasiado,
demasiado como para matarme,
y me aconsejo melancólico y sabio que esto no termina bien.
no puedo dejar de respirarte y saber que a cada momento puedo tenerte y revivirte y volverte a matar,
porque te quiero demasiado como para matarme.
te volviste parte de mis manos y giras y danzas en mi sangre,
y es idiota creer que todo rima y se repite y se musicaliza,
pero vas a morir una vez más, vas a morir como otro fragmento que se va de mí,
y no volverás a caer para repetirte en la pendiente,
vas a caer definitivamente,
y serás la última de tantas primeras veces que ya no te repita Cigarro.
Te repito entre los pasos, las multitudes.
Estás en la música, en el vino, el tiempo,
y te volviste como una delgada línea cronológica de emociones,
Y puedo decir con certeza que las frías estrellas del invierno ya no solo a mí me pertenecen,
compartimos rituales, las luces de las calles, noches y noches,
pero te amo demasiado,
demasiado como para matarme,
y me aconsejo melancólico y sabio que esto no termina bien.
no puedo dejar de respirarte y saber que a cada momento puedo tenerte y revivirte y volverte a matar,
porque te quiero demasiado como para matarme.
te volviste parte de mis manos y giras y danzas en mi sangre,
y es idiota creer que todo rima y se repite y se musicaliza,
pero vas a morir una vez más, vas a morir como otro fragmento que se va de mí,
y no volverás a caer para repetirte en la pendiente,
vas a caer definitivamente,
y serás la última de tantas primeras veces que ya no te repita Cigarro.
Última edición: