Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
La calidez que recorre es también escalofrió.
Mi ser inerte, sigue rememorando cada grieta
en mi memoria. Esta lloviendo, y las gotas se impactan en mi piel,
como un fugaz consuelo. Estoy al borde. sonrió o pienso que lo hago,
ante mi pensamiento en medio de todo este desastre.
Pienso, que la muerte es como un sueño. Cerrar los ojos, descansar luego o quizás no.
Mi sangre mana abundantemente. Y la lluvia diluye, dejando mapas
que desparecerán finalmente. Me adentro en esa nebulosa. Pienso en mi
madre. Es tan profundamente extraño, que me duele y no puedo evitar sonreír
o pensar que lo hago. No la conozco, no conozco a mi madre, solo me quedo una carta
que no dice nada. Pero sonrió. Si es cierto que estoy muriendo, no podría reconocerte.
Y sonrió .
Mi ser inerte, sigue rememorando cada grieta
en mi memoria. Esta lloviendo, y las gotas se impactan en mi piel,
como un fugaz consuelo. Estoy al borde. sonrió o pienso que lo hago,
ante mi pensamiento en medio de todo este desastre.
Pienso, que la muerte es como un sueño. Cerrar los ojos, descansar luego o quizás no.
Mi sangre mana abundantemente. Y la lluvia diluye, dejando mapas
que desparecerán finalmente. Me adentro en esa nebulosa. Pienso en mi
madre. Es tan profundamente extraño, que me duele y no puedo evitar sonreír
o pensar que lo hago. No la conozco, no conozco a mi madre, solo me quedo una carta
que no dice nada. Pero sonrió. Si es cierto que estoy muriendo, no podría reconocerte.
Y sonrió .
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