Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hermosa laguna de jade
silenciosa y brillante reposas.
Eres la magia hecha idilio.
En ti se conjugaron el amor y el odio.
Esotérico misterio
encierran tus ojos de obsidiana.
Yo abro mi corazón
no tiene más que una rosa ,
y en cada pétalo,
el verso siniestro
que a tu cuerpo profanó.
Hermosa mariposa de un jueves,
déjame entrar en tu misticismo
y convertirme en un anacoreta
sobre la mágica montaña.
Escrito esta entre sus faldas,
el cántico de los enamorados.
Besémonos, la Luna tiembla entre tu vientre,
no hay más rincón que este cúmulo de estrellas,
que como hierbas nos invitan al pecado.
Sonríe y entenderé tu vida,
me convertiré en el acechador de tu recuerdo,
armonizando el canto del cenzontle
que mira nuestro idilio
sujeto al mármol de la tumba
donde a olvidado cantar plegarias
Si, mi mazorquita tierna, así somos tu y yo,
dos nefastos espíritus deambulando en lo desconocido,
En el misterio de una química arcana.
Sebastian Dudalgi.
silenciosa y brillante reposas.
Eres la magia hecha idilio.
En ti se conjugaron el amor y el odio.
Esotérico misterio
encierran tus ojos de obsidiana.
Yo abro mi corazón
no tiene más que una rosa ,
y en cada pétalo,
el verso siniestro
que a tu cuerpo profanó.
Hermosa mariposa de un jueves,
déjame entrar en tu misticismo
y convertirme en un anacoreta
sobre la mágica montaña.
Escrito esta entre sus faldas,
el cántico de los enamorados.
Besémonos, la Luna tiembla entre tu vientre,
no hay más rincón que este cúmulo de estrellas,
que como hierbas nos invitan al pecado.
Sonríe y entenderé tu vida,
me convertiré en el acechador de tu recuerdo,
armonizando el canto del cenzontle
que mira nuestro idilio
sujeto al mármol de la tumba
donde a olvidado cantar plegarias
Si, mi mazorquita tierna, así somos tu y yo,
dos nefastos espíritus deambulando en lo desconocido,
En el misterio de una química arcana.
Sebastian Dudalgi.