Los labios de la noche
susurraron tu velo.
Justo por esa vereda
en donde la nostalgia
fabricó esos asientos,
para que las manos
se enamoraran de la ternura.
Para que los pájaros
nos mostraran
el camino de la gloria,
y el destino de la Libertad.
No han regresado aún
de tu huerto ceniza,
los versos
que el otoño ha sangrado
sobre tu espera desquiciada.
Tan sólo aquella plegaria
perturba mi soledad,
la del abrazo que se hizo sueño,
la de aquel náufrago sueño
que nunca conoció la realidad.
Hoy los versos
se tiñen de asombro sobre
los mástiles de la crueldad.
Hoy se asoman por los espejos
de tu ausencia y de la mía,
aquellos blancos pájaros,
acribillados en una agonía
tan sombría y abismal,
como el pasado que espero,
algún día,
poder dejar de esperar...
Pocas cosas me quedan
en esta celda.
Un presente sin tus brazos
y un pasado sin verdad.
susurraron tu velo.
Justo por esa vereda
en donde la nostalgia
fabricó esos asientos,
para que las manos
se enamoraran de la ternura.
Para que los pájaros
nos mostraran
el camino de la gloria,
y el destino de la Libertad.
No han regresado aún
de tu huerto ceniza,
los versos
que el otoño ha sangrado
sobre tu espera desquiciada.
Tan sólo aquella plegaria
perturba mi soledad,
la del abrazo que se hizo sueño,
la de aquel náufrago sueño
que nunca conoció la realidad.
Hoy los versos
se tiñen de asombro sobre
los mástiles de la crueldad.
Hoy se asoman por los espejos
de tu ausencia y de la mía,
aquellos blancos pájaros,
acribillados en una agonía
tan sombría y abismal,
como el pasado que espero,
algún día,
poder dejar de esperar...
Pocas cosas me quedan
en esta celda.
Un presente sin tus brazos
y un pasado sin verdad.
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