Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hace dos amores pregunté a un transeúnte del tiempo,
cómo definir la pureza de la eterna incógnita,
cómo cabalgar entre falsos dogmas.
Me dijo,
hace muchas vidas nos cuestionábamos,
si los guiños de las estrellas brillarían también
en las panzas hinchadas por el viento,
en la gratitud de las limosnas,
en la magnitud del dolor humano.
Convenimos,
que dentro de las dudas está la más profunda de las certezas y,
aún siendo invidentes,
en lo más íntimo podemos percibir
nuestra cada vez mayor imposibilidad de hacernos los sordos
a constatar la urgencia de salvación,
ante la dolorosa limitación
y el vigor de la muerte.
Sigo con la tenacidad y la firme decisión,
de prolongar en mí, la eterna incógnita
aunque me sumerja
en la más enorme de las evidencias.
cómo definir la pureza de la eterna incógnita,
cómo cabalgar entre falsos dogmas.
Me dijo,
hace muchas vidas nos cuestionábamos,
si los guiños de las estrellas brillarían también
en las panzas hinchadas por el viento,
en la gratitud de las limosnas,
en la magnitud del dolor humano.
Convenimos,
que dentro de las dudas está la más profunda de las certezas y,
aún siendo invidentes,
en lo más íntimo podemos percibir
nuestra cada vez mayor imposibilidad de hacernos los sordos
a constatar la urgencia de salvación,
ante la dolorosa limitación
y el vigor de la muerte.
Sigo con la tenacidad y la firme decisión,
de prolongar en mí, la eterna incógnita
aunque me sumerja
en la más enorme de las evidencias.
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