Reconozco un placer,
en la hoja y la pluma,
no saber ni pretender
saber de la locura
ante sol o luna,
¡brava luna y penumbra!,
no saber qué dicen líneas
o completa figura.
Y de corazón sincero
prefiero morir, que muero
del deseo, quererlo, verlo,
el corazón entero.
No es mi intención el verdadero
juicio de aquel libre prisionero
llamado belleza, y de bello cero
si ya es suyo antes que polluelo.
Yo no le quiero; le soy sincero.
Y distintos verdadero y sincero,
pues del primero, que así sea,
y del segundo, que así ha sido.
en la hoja y la pluma,
no saber ni pretender
saber de la locura
ante sol o luna,
¡brava luna y penumbra!,
no saber qué dicen líneas
o completa figura.
Y de corazón sincero
prefiero morir, que muero
del deseo, quererlo, verlo,
el corazón entero.
No es mi intención el verdadero
juicio de aquel libre prisionero
llamado belleza, y de bello cero
si ya es suyo antes que polluelo.
Yo no le quiero; le soy sincero.
Y distintos verdadero y sincero,
pues del primero, que así sea,
y del segundo, que así ha sido.