Birbiloke
Poeta adicto al portal
Soy de terciopelo duro, áspero,
pero muy frágil, pues derrumbo mi existencia
por ese abrazo de corazón.
Los verracos quieren anidar sus huevas,
pero no saben de mi espíritu libre
que no se vende ni se compra.
La muerte destinan, en su intercambio.
Los dioses me temen puedo quemar su cielo podrido.
Y el amor me hace débil, frágil y perecedero,
cómo una hoja de invierno otoñal.
Soy frágil lo reconozco, pero aún puedo morderles la yugular
y desangrarlos cómo perros sin siembra.
El amor muerde, que lo sepáis y defiende su territorio a pulsos de corazón.
No es un bendito que todo traga y todo vale, por qué él todo perdona.
Es, simplemente la guerra.
pero muy frágil, pues derrumbo mi existencia
por ese abrazo de corazón.
Los verracos quieren anidar sus huevas,
pero no saben de mi espíritu libre
que no se vende ni se compra.
La muerte destinan, en su intercambio.
Los dioses me temen puedo quemar su cielo podrido.
Y el amor me hace débil, frágil y perecedero,
cómo una hoja de invierno otoñal.
Soy frágil lo reconozco, pero aún puedo morderles la yugular
y desangrarlos cómo perros sin siembra.
El amor muerde, que lo sepáis y defiende su territorio a pulsos de corazón.
No es un bendito que todo traga y todo vale, por qué él todo perdona.
Es, simplemente la guerra.