Sol de mañana
Poeta veterana en el Portal
¡Ya jamás tendré sosiego!
Tú te impusiste como efigie ante mis ojos,
con el dorado albor del oro puro,
que hasta el más rico deslumbra.
¡Hay pobre de mí!
Te plantaste en mi espacio con tus rosas
y yo te deje crecer…
Hasta mirarte como lo más lindo.
Floreciste una y mil veces entre las hojas
y a fuerza de tenerte…
Te hice parte mío.
Conformando mis dominios;
como majestad a quién debía ceder tributo,
pero bajo la esclavitud y el subyugo de unos celos infundados.
Y así cual ser ilusionado
seguí esperando…
Pero hasta la amistad se quedó pendiente.
Hoy ante mis saladas lágrimas,
se derrumba mi castillo de arena
y la esperanza de que regreses, naufraga.
¡Ya jamás tendré sosiego!
Porque me enseñaste a quererte
pero no a extrañarte.
Ahora tengo el tiempo justo para reaccionar
o cargar mi equipaje que no es mucho.
A donde voy ya no hay regreso.
A donde voy no me llevaré más que los recuerdos.
Queden aquí un epitafio y los restos
como templo...
De mis confesiones rotas.
Última edición: