Sincronicidades

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emiliodom

Poeta adicto al portal


Los que dicen no encontrar magia a la vida, olvidan que la realidad, discurre por un territorio brumoso, entre la casualidad y la causalidad, es decir, entre el azar y la causa-efecto.
Se trata de las casualidades significativas denominadas " sincronicidad": dos fenómenos o situaciones independientes, que se enlazan misteriosamente, creando lo que parece un mensaje orquestado por el azar.
Aunque mucha gente ha experimentado alguna vez este tipo de coincidencias, a menudo se cita para ilustrar el tema de lo que le sucedió al actor Anthony Hopkins, al filmar el contrato de la película La mujer de Petrovka. Al saber que el film estaba basado en una novela del norteamericano George Feifer dedicó un día entero a recorrer las librerías de Londres en busca de la citada novela. No pudo encontrar nada. Bajó a la estación del metro de Leiscester Square para regresar a su casa, mientras esperaba el metro, pudo ver un libro abandonado en el banco en el que estaba sentado: era La mujer de Petrovka. Esta coincidencia le dejó tan turbado que apenas miró el libro camino de casa. Dos años más tarde, conoció al autor de la novela quien le dijo que la había perdido en su viaje a Londres. Cuando le mostro el actor la citada novela resultó ser la misma, pues tenía muchas anotaciones.
 


Los que dicen no encontrar magia a la vida, olvidan que la realidad, discurre por un territorio brumoso, entre la casualidad y la causalidad, es decir, entre el azar y la causa-efecto.
Se trata de las casualidades significativas denominadas " sincronicidad": dos fenómenos o situaciones independientes, que se enlazan misteriosamente, creando lo que parece un mensaje orquestado por el azar.
Aunque mucha gente ha experimentado alguna vez este tipo de coincidencias, a menudo se cita para ilustrar el tema de lo que le sucedió al actor Anthony Hopkins, al filmar el contrato de la película La mujer de Petrovka. Al saber que el film estaba basado en una novela del norteamericano George Feifer dedicó un día entero a recorrer las librerías de Londres en busca de la citada novela. No pudo encontrar nada. Bajó a la estación del metro de Leiscester Square para regresar a su casa, mientras esperaba el metro, pudo ver un libro abandonado en el banco en el que estaba sentado: era La mujer de Petrovka. Esta coincidencia le dejó tan turbado que apenas miró el libro camino de casa. Dos años más tarde, conoció al autor de la novela quien le dijo que la había perdido en su viaje a Londres. Cuando le mostro el actor la citada novela resultó ser la misma, pues tenía muchas anotaciones.
Buenos días
La magia de tus letras despiertan mi ganas de escribir
Un placer leerte
Un saludo
 
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